ÁLVARO CARRILLO SU VIDA Y SU OBRA

BASADO EN RELATOS DE PERSONAS
QUE LO CONOCIERON Y LO TRATARON

LICENCIADO ANDRES FERNANDEZ GATICA

ASOCIACION ANAHUACAYOTL DE TLAXCALANCINGO, A.C.
ALMOLONGA 81 COLONIA LA PAZ. PUEBLA, PUEBLA,
MEXICO

PRIMERA EDICION: PRIMAVERA DE 1993

DISEÑÓ Y DIRIGIÓ LA EDICIÓN
LIC. ANDRES FERNANDEZ GATICA

DERECHOS RESERVADOS CONFORME A LA LEY
PROHIBIDA LA REPRODUCCION TOTAL O PARCIAL.

COPYRIGHT BY
ASOCIACION ANAHUACAYOTL DE TLAXCALANCINGO, A.C.
TLAXCALANCINGO, PUEBLA, MEXICO

AUTORIZARON LA PRESENTE EDICION EL SEÑOR
ALVARO CARRILLO INCHAUSTEGUI Y SUS HERMANOS
MARIO ALBERTO, ENA MARITZA Y GEORGINA LORENA.

PRIMERA PARTE

BIOGRAFIA

BASADA EN RELATOS
DE PERSONAS QUE LO
CONOCIERON Y LO TRATARON

 

 


INDICE
PRIMERA PARTE: BIOGRAFIA (SU VIDA)

PROLOGO
EL ORIGEN
EL AGUACATE
EL NACIMIENTO
LA ORFANDAD
DOÑA TEODORA ALARCON
LOS PRIMEROS ESTUDIOS
EL INTERNADO AGRÍCOLA DE AMUZGOS
LOS PRIMEROS TIEMPOS DEL COMPOSITOR
LA ESCUELA NACIONAL DE AGRICULTURA
LOS INFORMANTES
LOS SOTEÑOS
EL PADRINO
LOS INTÉRPRETES
LOS TROVADORES DE LA COSTA, INTERPRETES DE LA CHILENA
EL CLUB FRATERNAL COSTEÑO
LA PELICULA SABOR A MI
EL MATRIMONIO
LA PRENSA
LA MUERTE
EPILOGO

 

 

PROLOGO

El libro que sostienes entre tus manos, lector, está realizado por el esfuerzo constante y tenaz de un hombre cuya preocupación es investigar, descubrir y finalmente dar como regalo su hallazgo. Diferentes inquietudes lo impulsan en su búsqueda por el encuentro con experiencias de diversos órdenes. Entre los temas que más han llamado su atención están las experiencias sobre las realidades espirituales, el apasionante camino de la Historia de México y el rescate y difusión de los valores populares de nuestra cultura, incluidos los bailes y las danzas, la arquitectura, la comida, las lenguas, la filosofía, el arte, y la lucha por un México menos confundido y más identificado con sus tradiciones y su verdadera historia.
A los quince años de edad sale de pueblo de origen San Pedro Amuzgos, Oaxaca, ubicado en la Costa Chica de este Estado. Dejando atrás, como un sueño, la vida sencilla y a la vez ardua de ganadero y comerciante al lado al lado de su padre; decide ir a la Ciudad de Oaxaca a estudiar. Siempre en busca de lo desconocido. Con rápidos pero seguros pasos hace una carrera militar donde se gradúa en el Heróico Colegio Militar como Subteniente adquiriendo ahí la camaradería, la competencia leal, el orden y la disciplina que lo caracterizan hasta la fecha. Ejercen la docencia e imparte la cátedra de Raíces Griegas y Latinas en la Escuela Nacional de Maestros a profesoras post-graduadas y en el Colegio Militar redactando los apuntes de dicha materia.
Se presenta un nuevo reto: La Universidad. Se esmera en los estudios de lógica, filosofía, sociología y lingüística. Después, la Facultad de Jurisprudencia que cursa en un tiempo total de tres años y medio por adelanto de materias. Esfuerzo que concluiría con la tesis, la cual elabora en treinta días. Estudió en una época en la cual los catedráticos eran autores de los textos donde estudian los profesores de hoy.
Para algunas personas, sobre todo en 1947, ser profesionista titulado es el fin último para establecerse así en un trabajo seguro que le permita vivir cómodamente el resto de su vida. Para él no. Eso era todo. Surge entonces un nuevo desafió: ser político.

(Obviamente en un tiempo en el que este sustantivo carecía de las connotaciones negativas que hoy lo acompañan invariablemente.) Esa era su meta y la logró: una participación activa y en primera línea en la política del Estado de Puebla, en uno de los Gobiernos más fuertemente constructivos. Tuvo ahí la oportunidad de dar, ayudar a cuantos se acercaban, de asumir responsabilidades y salvarlas limpiamente y no desaprovechó esas oportunidades. Nueve años de exhaustiva tarea política a cuyo término las proposiciones de seguir en diferentes puestos llegaban insistentemente. No aceptó. Ya había vivido esa experiencia y quería buscar en otro lado.
Después de ésta vinieron multitud de actividades, que tuvo el agrado de vivir y hacerlas provechosas: la notaria pública; la industria textil; periódico propio; yoga; crianza de chinchillas y confección de estolas finísimas; ganadería de primera calidad en bovinos, ovinos, porcinos, conejos, apicultura…
Viaja, viaja incansablemente. Recorre América desde Canadá hasta Argentina, Europa y el Oriente. Conoce Los Ángeles, Hawai, Japón, Hong-Kong, Tailandia, Singapur, Indonesia, y en total 28 países del mundo.
Reúne una experiencia invaluable. A su lado, siempre e incondicionalmente, su esposa Sra. Zoila Aurora Díaz de Fernández, su querida dualidad, compartiendo todos y cada unos de estos momentos, siempre apoyando, siempre motivando.
Y coronan su esfuerzo el encuentro con dos fuerzas: la espiritual y la de su pueblo. Descubre que la fuerza del terruño es vital. El origen, tanto caminar para saber que la respuesta está en el origen.
Desde entonces vive para hacer el servicio social, rescatar las tradiciones ancestrales y presentes de México, y escribir, ausente de cualquier pretensión literaria, los resultados a las interrogantes que se plantea.
Retirado de los negocios, del ejército, del ejercicio de su profesión, escribe para deleitarnos; para reconstruir tiempos que se han ido pero que tras sus descripciones podemos hacer volver. Su primer titulo Yara en Sabud a los que siguieron Tsún Nua. Amuzgos en la leyenda, en las tradiciones, en la historia, en la ciencia y en el arte folklórico de México: La Chilena; Rafael Avila Camacho, su vida y su Obra e Historia Antigua de México. Estas dos últimas próximas a publicarse.

Por todo esto, por su tenacidad, por su honestidad, por su cariño a las tradiciones mexicanas, por haber vivido en el lugar y la época en que Álvaro se desenvolvió desde niño, logra hacer en esta publicación una recreación de su vida. Pero no solo esa vida de éxitos y aplausos, sino de la vida que empieza en La Costa Chica, lugar de ensueño a la que ambos, Álvaro y Andrés, se vieron incondicionalmente unidos.
Es notable la preocupación del Licenciado Andrés Fernández Gatica por recoger experiencias de personas que vivieron tan cerca de Álvaro en diferentes momentos de su trayectoria dándole, además, el crédito a quien corresponde. Por un lado, este texto es un homenaje al Gran Compositor; y, por el otro, un rescate de su Obra que es parte del acervo cultural de nuestro pueblo. Cumple las dos funciones: dar reconocimiento a Héroe Musical y difundir su genio a generaciones pasadas y venideras.
Por ello, si tú que lees este libro, terminas admirando las canciones y la vida de quien las creara, la intención de este volumen estará cumplida.

RITA FERNANDEZ DIAZ
Tlaxcalancingo, Puebla, Abril de 1993.

EL ORIGEN

Nadie hasta ahora, ha descrito La Costa Chica de Oaxaca en un lenguaje de gran belleza como lo hicieron los oaxaqueños Álvaro Carrillo Alarcón de Cacahuatepec y Efraín Villegas Zapata de Putla. Recurro a la palabra florida de los dos poetas costeños para reseñar el origen de Álvaro.

CANTO A LA COSTA CHICA
Álvaro Carrillo

Morena serrera de cuerpo cenceño y, alma cimarrona
Costa Chica mía,
Deja que mi estro tripulando en sueños
Pase el rubicón de hablar tu poesía.
Tu poesía que nube y es golpe roqueño
Tristeza, jolgorio, paz y rebeldía;
Deja que la diga porque soy costeño;
Porque yo la llevo, Costa Chica mía.

Te guardan aisladas tus grandes montañas,
Montañas azules, hermanas del cielo,
Hechas por el barro de tu propia entraña
Pero que estrangulan con maligno celo,
El esbelto cuello de tu economía.
Mientras que tus hijos, como los atridas
Se escarnian, se odian
Y en su tropelías,
Vierten el alarde de su sangre estéril,
Sobre los redaños de tu geología,
Porque tus “recuerdos” a Moloch adoran
Y porque es tu selva Caja de Pandora
Y aún así no mueres, Costa Chica mía.

No, tú nunca mueres; te protege un suelo,
Te acaricia un mar y te bendice un Cielo;
Un suelo… una agencia de fertilidades y de infinitismos,
Y un Cielo… Evangelio que derrama en torno de tus liviandades la verdad divina de tu Catecismo,
Y un mar… que es un manto azul.
Que Dios puso a tu piel morena
Para que acaricie suavemente
El canto de amor con que dice la Naturaleza
Su enamoramiento, su pasión, su pena.
No, tú nunca mueres, porque estás bullente
En los cascabeles de tus tradiciones;
Porque hasta el brebaje de tus aguardientes,
Deja gotas chulas para mis canciones.
Si no, que lo diga la alegre chilena
Que es entre tus sones
El arpegio cumbre que bailan los dioses
Aquí, en el Olimpo de mis pretensiones.

No, tú nunca mueres;
Tu pueblo ha surgido de los peñascales como águila brava,
Como salta un rayo, partiendo las brumas nubes fantasmales
Que alzan cataclismos en el mes de mayo.
Yo soy de ese pueblo ingenuo, bravero
Yo me rifo todo cuando suelto un gallo;
Y en los jaripeos, yo soy el primero que le entra al jaleo
Jineteando un toro, montando un caballo
O arrastrando el vértigo de una vaquilla
En la serpentina de una lechuguilla.

Yo soy de pueblo, Costa, de tu bando,
Cómo me parece que aún estoy mirando pequeño, doctrino,
En mis patios lares, esas fiestas chulas,
Esas fiestas grandes, con sus juegos,
Danza de “Los Doce Pares”,
“La Tortuga”, “El Tigre” y el feo “Macho-Mula”,
Amo el simulacro de “Las Capitanas”
Y el vertiginoso juego de “La Iguana”.
No, no se me olvidan de tus fiestas, nada;
Van en mi memoria como hilos trincados a tu malacate;
Como rayas de oro que trazara un cohete
De un alebrestado “Toro de Petate”.
¡Oh, girón de Patria! Solitario, arisco
Como los jaguares que trepan tus riscos,
Ya que me dejaste el contentamiento de hablar tu poesía,
Deja que mi verso sea el hilo de Ariadna para ausentismo;
O la cantinela de los pajarillos para tu jauría;
O la nebulosa que derrame estrellas para tus abismos
Y cuando tus hijos ya no sean atridas,
Cuando tus “recueros” hallen su picota
Cuando se restañen tus arterias rotas
Y queden tus grandes montañas vencidas
Que este mismo verso, metamorfoseado
Diga el florilegio de un himno sagrado
De cuyas estrofas pendan bucles de oro que besen tu frente
Mientras que el brebaje de tus aguardientes
Deje gotas chulas para mis canciones.

Para la chilena que es entre tus sones
El arpegio cumbre que bailan los dioses,
Aquí en el Olimpo de mis pretensiones.

COSTA
Efraín Villegas Zapata

Costa, canción y caricia
Borrascosa como el mar,
Donde vivir si matar
La vida se desperdicia.

La Costa es pasión que asfixia
Tiene el vicio de bailar
Se entrega toda al amar
Como una ingenua novicia.

Montado en cuaco brioso
Pajarero y bailador
Sale un negro trovador
Arrogante y palabroso
Con su machete filoso
Para defender su amor.

Pochutla huele a café
Y Puerto Ángel a marco
Pluma Hidalgo es gallo arisco
Pelea sin saber por qué.

Chacalapa, sabe que el viento
Le da un pellisco,
Y Candelaria en su aprisco
Suspira por lo que fue.

Sola de Vega es mujer
Muy alegre y veleidosa
Juquila es mujer piadosa
Que milagros suele hacer,
Si yo la pudiera ver,
Por Dios que fuera otra cosa.

Buscando a un hombre bragado
A dos hallé por casual,
Pinotepa de Don Luis y
Pinotepa Nacional.

En Corralero pescado
Los tres comimos frugal,
Le dimos vuelta al ganado
Y nos fuimos pa´el Tamal.

Se puso luego un fandango,
Un violín y un bajo quinto,
Cantaba el negro más pinto,
Una chilena de rango
Y hasta cimbraba el recinto.

Sobre la arteza se empeña
La negrada con amor,
En darle gusto y sabor
A la chilena costeña.

Álvaro Carrillo sueña
Y de sus cantos de amor,
Pinotepa es lo mejor
De su música sureña.

Es Tlacamama promesa
Paisaje Jamiltepec
Alegría Tututepec
Lo de Soto una grandeza
Es Llano Grande turquesa
Y amor Cacahuatepec.

Corralero trae pescado
Coyantes trae algodón,
Camarón El Camarón
Y Pinotepa Ganado.

Los pintos de Colorado
Traen su pinta comezón,
Los negros nos traen un son
Que es de Cortijos dechado.

La Costa canta de Luengas
Estos versos de chilena,
“De Santo Domingo vengo
De rezar una novena
Y ahora que vengo de santo
Dame un abrazo morena.”

 

EL AGUACATE

El Aguacate, también conocido como el Aguacatillo, es una pequeña ranchería ubicada dentro de la jurisdicción municipal de Cacahuatepec. Ahora por la carretera de Cacahuatepec hacia Ixcapa y Pinotepa Nacional, El Aguacate se encuentra ubicado entre El Alto de las Mezas y Chicapilla, a unos cinco kilómetros de Cacahuatepec.
Hacia 1919 El Aguacate era una muy pequeña rancheria formada por unas cuantas casas de jaulilla. Las casas de jaulilla son construidas con una estructura de madera rustica: los muros llevan horcones de madera a los cuales les amarran por ambos lados, varas delgadas o carrizos, con yacua que son cáscaras de árbol fibrosas, o bejucos arrancados en los bosques o con mecates. Entre un horcón y otro, verticalmente se colocan varas para formar unas jaulas que luego rellenan con lodo, que agua y tierra solamente. Este entortado se aplana por dentro y por fuera y algunas veces se pinta con cal o bien se deja del color natural de la tierra entortada y aplanada. El techo es también de rollizos y varas delgadas para colocar tejas o zacate que se arranca en las lomas. Son techos de dos aguas que se prolongan formando un corredor en donde se cuelgan hamacas para descansar de las rudas jornadas del campo y refrescarse del calor que irradian los ardientes rayos del sol de la Costa. Son casas muy frescas en el verano y abrigadoras en el invierno.

Crecen en aquel lugar, frondosas pochotas, laureles, tamarindos, mangales, ciruelos de frutos rojos o ahumados, palmas de coco, limas, caña de azucar, papayas guayabos, piñas y chicozapotes. Abundan los pastos y el ganado.

La escasa población está formada de indígenas, mestizos y negros. Todos dedicados a la agricultura y a la ganadería. No se trata de grandes ranchos, sino tan solo de unas cuantas vacas que cada quien tiene como modesto patrimonio.

En aquella época de abundancia, todo era muy barato: un becerro de un año valía veinte reales o sea dos pesos cincuenta centavos. Una vaca gorda para la matanza, dieciocho pesos. Un toro de dos años y medio, veinticinco pesos y de tres años, treinta pesos. Un chivo valía veinticinco centavos. Una gallina gorda para caldo, seis centavos. Dos huevos por tres centavos. Una faena de maíz –más o menos sesenta kilos-, a centavo el kilo. Una arroba de azúcar o sean 11 ½ kilos, setenta y cinco centavos. Un caballo de buena clase y de buena rienda, doscientos pesos. Un jornalero ganaba un peso cincuenta centavos a la semana.

Los productos elaborados llegaban desde la Ciudad de Puebla por tren hasta Parián y de ahí se transportaba a lomo de mula por caminos de herradura. No habia carreteras. La manta blanca, según el ancho, valía diez, quince, veinte, veinticinco, treintay treinta y cinco centavos el metro. El percal para las enaguas, diez centavos el metro. El “charmés”, tela floreada y fina, costaba veinticinco centavos el metro. Un par de zapatos G.B.H. de alta calidad, diez pesos.

La fruta generalmente no se vendía:
- Me da permiso para cortar mangos?, decían los niños y jóvenes en las casas que tenían huerta de frutales.
- Pasa, come, pero no lleves y corta unos para mi- era la respuesta ordinaria.

En los productos agrícolas como el maíz, el frijol, chile, se acostumbraba la compra de esperanza o sea la compra al tiempo. Es decir, se adelantaba el precio del producto y este se recibía en la cosecha. De la misma manera se compraba ganado para el tiempo de la recogida o sea cuando comenzaba la época de lluvias, a partir del 15 de mayo. Las compras se hacían en las ferias religioso-comerciales. Comenzaban con la fiesta de La Candelaria, en Buena Vista, Agencia Municipal de Cacahuatepec y continuaban con los viernes santos; del primero al séptimo, uno en cada diferente población, según la costumbre.

Era una época de economía equilibrada, estable. Esta estabilidad económica se debía a la abundancia de la producción agrícola y ganadera y a las reservas de oro del banco de México. Circulaban los pesos de balanza; de el caballito; del Aniversario de la Independencia. Era plata acuñada con ley 0.975. Circulaban las monedas de oro de a veinte reales o sean dos pesos cincuenta centavos; de a cinco, diez y veinte pesos oro y los centenarios que valían cincuenta pesos oro y se pagaban a quinientos pesos, más el diez por ciento de premio.

De las múltiples rancherías pequeñas como el Aguacate; de los medianos y grandes ranchos de la Costa Chica de Oaxaca y Guerrero, anualmente salían por la tierra, de 15 a 20 mil cabezas de ganado vacuno: toros de dos años y medio y de tres años, amancornados de dos en dos; hasta que agarraban el camino se soltaban. Los arreadores eran mixtecos de Santiago Naranjas, San Mateo y otra poblaciones circunvecinas de Juxtlahuaca. El recorrido se iniciaba en la Costa Chica y seguía por la MIxteca Oaxaqueña y Poblana; por la Sierra de Puebla y continuaba hasta la costa de Veracruz, en donde los compradores de este ganado lo engordaban para el abasto de la Ciudad de Puebla. El recorrido se iniciaba hacia el 15 de mayo y terminaba a fines de septiembre, atravesando la República de costa a costa caminando.

Ahí, en El Aguacate, vivía don Francisco José María Carrillo; mestizo de poca estatura; esbelto. Vestia camisa de algodón, zapatos o guaraches y sombrero de palma, como todo costeño. Fumaba cigarros que él mismo hacia con tabaco tostado y molido, envuelto en hoja de totomoxtle. Hombre modesto en su persona y en su condición económica. En su casita de jaulilla vivía en unión libre con doña Cadelaria Morales, una morena – raza negra – originaria de Juchitán, Estado de Guerrero. Por las tardes y en las noches, en su casa, como en otras, se escuchaba en bajo quinto y la voz costeña en el alegre ritmo de la chilena. La Acapulqueña, La Sanmarqueña, Ometepec Bello Nido, La Vaca, el Toro Rabón. Todas del gran compositor chilenero guerrerense Agustín Ramírez, quien con su inspiración cubrió toda una época en el son costeño.
Como todos los habitantes del Aguacate, don José María Carrillo sembraba maíz, frijol, chile, frutales; y personalmente se encargaba del cuidado de su ganado. Diariamente ordeñaba sus vacas. Doña Candelaria cuajaba la leche con cuajo natural que ella misma preparaba. Hacía quesos, criaba gallinas y algunos puercos y chivos. Eran productos que vendían en Cacahuatepec. Vendían también becerros de año, vacas gordas que ya no tenían cría y alguno que otro toro. De estos ingresos vivían una vida sencilla, una vida apacible del campo, la vida apacible que en nuestro país siguió a la época tormentosa de la guerra fraticida de principios del siglo, conocida como la Revolución Mexicana, el más grande de los movimientos armados del México independiente.

EL NACIMIENTO

La vida de un ser humano comienza con el momento en que el ser es concebido. Y la conducta futura depende de la actitud de los padres en el momento de la unión, de los esposos. Si esta actitud es morbosa, se atraerá un alma de bajo nivel humano. Si es de entrega al Creador, se atraerá un alma de alta calidad humana, porque una vez concebido el ser, solo se desarrollará conforme a la energía vital que le dio origen.

En todos los seres vivos es así. No existe diferencia esencial al sembrar una semilla vegetal, salvo, naturalmente, el nivel de vida. Sembrada la semilla, germinará; nacerá la plante; se desarrollará; florecerá y dará frutos según la calidad de la semilla sembrada y de la tierra en cuyo seno germinó.

El nacimiento de una persona es otro de los momentos importantes de su vida. Los otros dos son el matrimonio y la muerte. Y como la vida comienza con la concepción del ser, desde esa fecha debe contarse la edad de la persona, no desde el nacimiento.

Cuando un niño nace, el rostro de las personas que lo rodean se ilumina de alegría como dándole la bienvenida a este hogar común de la Humanidad que es el planeta tierra.

Corría el año 1919. Estaba ya próximo a extinguirse. Y el primer cuarto de siglo presente, estaba acercándose a su fin. Doña Candelaria Morales esperaba el nacimiento de su primer hijo; en el Aguacate no había médicos, ni enfermeras. Los nacimientos eran atendidos por parteras prácticas, quienes no tenían mayores conocimientos que los adquiridos en la práctica rudimentaria. La única medicina era la herbolaria, pero ya no con el profundo conocimiento y sabiduría de nuestros antepasados, sino sólo: “ Dicen de esta yerba es buena para esto “.

En el Aguacate no había luz eléctrica, ni farmacias. Por las noches los pobladores se alumbraban con velas de cebo o parafina, con hachones de ocote. En el mejor de los casos con una linterna de petróleo o candil y quizá con una lámpara de gasolina. Todavía de recordaban las coplas de principio de siglo:

“ Vamos al baile y verás que bonito,
Donde se alumbran con veinte linternas…”

En este ambiente y en esta forma de vida, el alumbramiento llegó, y llegó con toda felicidad, sin complicaciones. El día 2 de diciembre de 1919 nació el niño Genaro Álvaro Carrillo Morales, hijo de don Francisco José María Carrillo Jiménez, originario de Cacahuatepec y de su esposa doña Cadelaria Morales, mulata, originaria de Juchitán Estado de Guerrero.

Unos cuantos vecinos se acercaron a acompañar a don José María, llevando aguardiente de caña para celebrar. Algunas mujeres ajetreaban en la cocina y en la única pieza de que constaba la casa. Se lanzaron al aire algunos cuetes. Y poco a poco, entre pláticas fue conociéndose el acontecimiento.

ARBOL GENEALÓGICO DE ALVARO CARRILLO MORALES
(Autor: Delio Carrillo Castellanos)

CRISTOBAL CARRILLO

MAXIMO CARRILLO

Se casó con

Se casó con

ROSA JIMÉNEZ

FELICIANA MELO

I.- Antonio Carrillo Jiménez

I.- Antonio Carrillo Melo

II.- Francisco Carrillo Jiménez

II.- Adelaida Carrillo Melo

III.- José María Carrillo Jiménez

III.- Sinforosa Carrillo Melo

IV.- Delfino Carrillo Jiménez

 

I.- ANTONIO CARRILLO JIMENEZ.

I.- ANTONIO CARRILLO MELO

Se casó con

Se casó con

PORFIRIA AÑORVE SOLANO

CARMEN CASTELLANOS MERLIN

1.- Bertoldo Carrillo Añorve

1.- Wilfrido Carrillo Castellanos

2.- Cristóbal Carrillo Añorve

2.- Zolia Carrillo Castellanos

3.- Antonio Carrillo Añorve

3.- Delio Othón Carrillo Castellanos

4.- Magdaleno Carrillo Añorve

4.- Mario Carrillo Castellanos

II.- FRANCISCO CARRILLO JIMENEZ

II.- ADELAIDO CARRILLO MELO

Se casó con

En unión libre con

MANUELA CHÁVEZ AGUSTINIANO

BERNARDA TOSCANO

1.- Lauro E. Carrillo Chávez

1.- Amando Carrillo Toscano

2.- Bulmaro Carrillo Chávez

 

II.- FRANCISCO CARRILLO JIMÉNEZ

III. SINFOROSA CARRILLO MELO

En unión libre con

Se casó con

LEONARDA RUBIO CHAVEZ

MANUEL PRUDENTE

3.- Julia Carrillo Rubio

1.- Flora Prudente Carrillo

III.- JOSE MARIA CARRILLO JIMÉNEZ

II.1.- AMANDO CARRILLO TOSCANO

Se casó con

Se casó con

TEODORA ALARCON (sin hijos)

¿?

III.- JOSÉ MARIA CARILLO JIMÉNEZ

I.1.- WILFRIDO CARRILLO CASTELLANOS

En unión libre con

(murió siendo niño)

CANDELARIA MORALES PÉREZ

I.2.- ZOILA CARRILLO CASTELLANOS

1.- Genaro Álvaro Carrillo Morales

Se casó con

2.- Celedonio Carrillo Morales

CRISOFORO MARTINEZ GUZMAN

3.- Porfirio Carrillo Morales

1.- Álvaro Martínez Carrillo

III.- JOSE MARIA CARRILLO JIMÉNEZ

2.- María de Lourdes Martínez Carrillo

En unión libre con

I.3.- DELIO OTHON CARRILLO CASTELLANOS

GUADALUPE?

Se casó con

III.- JOSE MARIA CARRILLO JIMÉNEZ

ANA MARÍA MENDEZ RODRIGUEZ

En unión libre con

1.- Carmen Carrillo Méndez

MARIA SOTELO

2.- José A. Carrillo Méndez

4.- Rosa G. Carrillo Sotelo

3.- Alejandro Carrillo Méndez

IV.- DELFINO CARRILLO JIMÉNEZ

4.- Ofelia Carrillo Méndez

Se casó con

I.4.- MARIO OFELIO CARRILLO CASTELLANOS

CIRILA LÓPEZ

Se casó con

1.- Filemón Carrillo López (sin hijos)

ULFILA MORALES GONZÁLEZ

2.- Juana Carrillo López

1.- Martha E. Carrillo Morales

3.- Sergio Carrillo

I.4.- MARIO OFELIO CARRILLO CASTELLANOS

4.- Sidronio Carrillo

En unión libre con

II.1.- LAURO CARRILLO CHÁVEZ

ROSA IBARRA

Se casó con

1.- Fidel A. Carrillo Ibarra

GUILLERMINA ÁVILA

 

1.- Honorio Carrillo Ávila

 

2.- Emma Carrillo Ávila

 

II.2.- BULMARO CARRILLO CHÁVEZ

 

Se casó con

 

ADELA SOLANO AÑORVE

 

1.- Elfego Carrillo Solano

 

2.- Yolanda Carrillo Solano

 

3.- Antonieta Carrillo Solano

 

4.- Pedro P. Carrillo Solano

 

5.- Tomás Randolfo Carrillo Solano

 

6.- Edgardo E. Carrillo Solano

 

7.- Lauro Carrillo Solano

 

8.- Silivia H. Carrillo Solano

 

II.3.- JULIA CARRILLO RUBIO

 

Se casó con

 

JUVENTINO MARTINEZ LUNA

 

1.- Gloria Martínez Carrillo

 

2.- Olivia Martínez Carrillo

 

III.1.- GENARO ÁLVARO CARRILLO MORALES

 

Se casó con

 

CONCEPCIÓ ALARCÓN

 

1.- Rosa Elena Carrillo Alarcón

 

III.1.- GENARO ÁLVARO CARRILLO MORALES

 

Se casó con

 

ANA MARÍA INCHAUSTEGUI GUZMÁN

 

1.- Álvaro Carrillo Inchaustegui

 

2.- Marío Carrillo Inchaustegui

 

3.- Ena Maritza Carrillo Inchaustegui

 

4.- Georgina Carrillo Inchaustegui

 

III.2.- CELEDONIO CARRILLO MORALES

 

(Se ignora con quien se casó y si vive o no)

 

III.3.- PORFIRIO CARRILLO MORALES

 

(Se ignora con quien se casó. Finado)

 

III.4.- ROSA GUDELIA CARRILLO SOTELO

 

(Se ignora con quien se caso y si vive o no)

 

III.5.- ARNULFO CARRILLO

 

Se casó con?

 

 

LA ORFANDAD

Siendo aún muy pequeño, Álvaro perdió a su madre. Doña Candelaria enfermó y en aquellas condiciones de vida rústica su enfermedad avanzó hasta quitarle la vida. Álvaro quedó huérfano de madre.

En aquel modestísimo panteón de El Aguacate fueron sepultados los restos de doña Candelaria, y ahí reposan, olvidados de todo el mundo.

Al menos en estas páginas queda el testimonio de un recuerdo. De un justo y merecido reconocimiento a su memoria. Un recuerdo de amor y gratitud para aquella humilde mulata que dio a Cacahuatepec; a la Costa Chica de Guerrero y Oaxaca; a Oaxaca, a México y al Mundo, el gran compositor Álvaro Carrillo Morales, oficialmente registrado y conocido como Álvaro Carrillo Alarcón.

La vida negó a doña Candelaria el gusto inefable de ver crecer a su hijo y de disfrutar el gozo de sus glorias. No le fue permitido prodigarle sus caricias.

Álvaro no disfrutó del amor materno. Ni de la oportunidad de entregarle a su madre el fruto de su esfuerzo y de su sensibilidad artística que lo elevó hasta el rango internacional como uno de los más distinguidos compositores mexicanos.

DOÑA TEODORA ALARCÓN

Sólo, viudo y embargado de una gran y profunda tristeza, después de haber sepultado a doña Candelaria, don José María Carrillo tomó al niño; monto a caballo y cubriéndolo con su cuerpo y con la sombra de su sombrero, inició una vez más el recorrido por aquel camino de herradura, que como en tanta ocasiones, lo llevó a Cacahuatepec; pero ahora, lleno de incertidumbre, de desconsuelo.

Llegó a casa de doña Teodora, a casa de Lola Alarcón, soltera, a quien conocía y tuvo en ella la confianza de pedirle que se hiciera cargo del cuidado del niño.

Así comenzó esta relación que poco a poco fue estrechándose hasta que llegó el momento en el que don José María y doña Teodora decidieron unir su destino y contrajeron matrimonio.

Ya casados, decidieron presentar al niño en el Registro Civil como hijo de su matrimonio y así lo registraron como Álvaro Carrillo Alarcón.

Doña Lola Alarcón quiso a Álvaro como a su propio hijo, como los hijos que nunca tuvo. Y Álvaro quiso a doña Lola como a la madre que nunca conoció y de la cual recibió cariño. El siempre la llamó mamá Teodora. Quizá por que sabia de su orfandad y porque aún sin haberla conocido, recordaba a su mamá Candelaria.

LOS PRIMEROS ESTUDIOS

Álvaro creció al lado de sus padres, quienes tenían su casa propia, que aún existe a escasos metros de la escuela primaria Patria, (N.E. Hoy es el edificio del Centro Comunitario Digital E-México) en Cacahuatepec, en cuyo plantel cursó los estudios primarios.

Como lo acostumbraban los niños de su edad, saliendo de clases, con un grupo de sus compañeros, Álvaro corría a la represa, donde se generaba la energía eléctrica para el alumbrado público. Iba allí a bañarse y a nadar. Otras veces iba al río de Cacahuatepec o al río de la pochota.

Con sus compañeros de la escuela jugó al trompo; al charpe cuya horqueta cortada y alineada de algún árbol de capulín. Jugó a las canicas –la palabra canica tiene su origen en la lengua mexica: ca-ni-ca, cuyo significado es ¿Dónde está? Ya que desde tiempos antiguos los niños jugaban a las canicas con los ojos vendados y después de arrojar la canica con el dedo pulgar y el medio, el maestro preguntaba: ca-ni-ca ¿Dónde está? Y el niño debía señalar la dirección que había seguido la canica. Era un ejercicio para educar el oído del pequeño. La canica es redonda por que simboliza la forma de los astros y del Universo.

En la época que Álvaro jugó a las canicas ya no era así. Se trataba de aventar la canica con los dedos pulgar y medio o índice, tratando de pegarle a la canica del contrario.

Álvaro jugó a la rayuela: se paraban dos o más jugadores en una raya marcada en el suela y de ahí trataban de colocar monedas de a centavo o de a dos centavos lo más cerca posible de otra raya pintada también en el piso a una distancia de dos o tres metros. Ganaba el que colocaba las monedas más cerca de la meta.

Álvaro jugó también a los gallitos. Era una corcholata aplanada a la cual se le hacían dos agujeros en el centro, con un clavo, golpeando con un martillo o con una piedra. Se insertaba un cordón de hilo por los agujeros y se amarraban los extremos del cordón, quedando una gaza que se colocaba entre los dedos pulgar y anular de cada mano dejando en el centro la corcholata. Se le daba vuelta a la gaza hasta que quedaba bien torcida y luego se le jalaba suavemente con las dos manos para que se destorciera y volviera a torcerse, tomando así velocidad. Emitía un zumbido. Otro niño acercaba su gallito y cada uno trataba de cortar el cordón del otro. Quien lo lograba ganaba. El juguete estaba hecho por cada niño, entrenando así su ingenio.

Conocí a Álvaro en 1931, cuando él estudiaba en la Escuela Primaria Patria de Cacahuatepec. Viví ahí dos años aprendiendo “comercio” en la tienda La Barata de don Jesús Zaragoza, atendida por una linda morena llamada Aurea Carmona. Además asistía yo a estudiar telégrafo, mecanografía, caligrafía, ortografía y aritmética con el telegrafista don Guillermo Rojas Ramírez, un jalisciense de vida novelesca. Era yo meritorio. Afortunadamente fui telegrafista.

Con mis amigos de Cacahuatepec íbamos por las noches obscuras a escondidas al patio de la casa de doña Lola Alarcón, mamá de Álvaro, y nos metíamos por un portillo que hicimos en el corral y entrábamos a cortar limas. Oíamos la voz de doña Teodora que decía:

- Álvaro, hijo, ve a ver quién anda en el corral porque oigo ruidos.
Álvaro salía y nos decía:
- Ya váyanse porque ya se dio cuenta mi mamá Teodora.

Salíamos apresuradamente, cada uno con cuatro o cinco limas y Álvaro contestaba:
- No hay nadie, mamá Teodora.

EL INTERNADO AGRÍCOLA DE AMUZGOS

El señor General don Lázaro Cárdenas del Río, Presidente de la República, visitó la Costa Chica y a su paso por Amuzgos, deseando ayudar a los nativos amuzgos, estableció ahí un Internado Agrícola Indígena. El internado se hizo, pero en la práctica nunca hubo un solo indígena. Todas las plazas fueron ocupadas por mestizos quienes llegaron de distintos pueblos de La Costa.

De Llano Grande llegaron Manuel y David toores Estévez, Gildardo y Lisandro Salinas; de Sayultepec los hermanos Pedro y Ricarda Hernández, ambos profesores, de Juxtlahuaca, Constancio Chávez Guzmán, de Cacahuatepec llegó el mayor número: Celia Juárez, Juan Carmona, Carlos Cortés, Rosa Elia y su hermana Isabel Añorve Ojendis, de El Naranjo, Eleazar Jiménez y Guillermina Carmona. Entre todos estos jóvenes y muchos mas llegó Álvaro Carrillo.

De la ciudad de México llegó una Planta de Profesores. El Ayuntamiento proporcionó el Curato para alojamiento de los Profesores y de las alumnas, y como comedor y cocina a la vez. Ahí mismo se impartían las clases teóricas. Los alumnos hombres dormían en la sala del Palacio Municipal.




Foto: Amuzgos, en donde Álvaro hizo sus primeros estudios en el Internado Agrícola. Vivió ahí dos años: 1935 y 1936. Ahí compuso La Amuzgueña y Celia (N.E. Por error se confundió esta foto con Amuzgos, cuando corresponde a la Calle Antonio de León de San Juan Cacahuatepec.)

 

Álvaro era entonces, como se dice en la costa, un negritillo esbelto, alto, moreno, de pelo coculuxte o ensortijado. Agradable en su trato, simpático, alegre y bien querido por todos los que los trataban.

Junto con su compañeros iba y venia a pie de Amuzgos a Cacahuatepec cada fin de semana para visitar a sus familiares.

El Ayuntamiento de Amuzgos proporcionó un terreno de riego para las prácticas agrícolas, junto al arroyo de La Dora Dora.

Don Aurelio Velasco era el Director de la Banda de Música y la Orquesta de Amuzgos, integrada en su mayoría por indígenas y algunos mestizos. Al principio recibió muchas críticas, porque sólo sabía tocar:

“ – Dispense usted, señorita,
Dispense lo que le digo:
Que yo la trato de amores.
Señor no puedo;
Soy virgencita…
Riego las flores y entre
Las flores me encontrará…”

Pero más tarde llegó a ser la mejor orquesta de la región: danzones, pasos dobles; pero, sobre todo Chilenas y sones costeños: La Vaca, El Panadero, El Toro Rabón y tanto otros. Amuzgos se convirtió en la población visitada por numerosas personas de los pueblos circunvecinos, especialmente de Cacahuatepec, particularmente en las fiestas del Primer Domingo de Octubre (Fiesta dedicada a la Virgen del Rosario) y el 29 de Julio, día de San Pedro (Patrón del Pueblo).

Juegos, gallos, jaripeo, carreras de a caballos, encuentros deportivos. Las madrinas premiaban a los ganadores con bandas de listones y flores. Tamales, pozole, atoles, ponches y barbacoa. Se convivía gratamente y en plena armonía.

El señor General Cárdenas puso en vigor el Código Agrario. Creó el Departamento Agrario y designó como jefe de esta dependencia al señor Licenciado Gabino Vázquez. El objeto concreto era llevar a cabo los postulados de la Revolución, restituyendo y dotando de tierras a la población indígena y mestiza, quienes habían sido despojados de su patrimonio territorial durante la intervención extranjera a lo largo de la dictadura porfiriana.

Se oían rumores de repartos de tierra. La población de la provincia no entendía con claridad de qué se trataba. Se decía que había que quitarles tierra, casas, ganado y otras propiedades al que las tuviera. Los maestros del Internado se mezclaron en este delicado problema agrario; formaron partidos supuestamente de agraristas con personas que nunca habían sido campesinos; los azuzaron. Comenzaron las injurias, amenazas, difamaciones y de ahí a los hechos graves: asesinatos y robos de ganado a mano armada. En toda la República se generalizó este desorden. Amuzgos no fue una excepción: se sabía que un grupo de “agraristas” asaltaría la población aquella noche del 2 marzo de 1936. Se organizó la Policía Municipal con ciudadanos voluntarios para mantener el orden. Patrullaron hasta las dos de la mañana marcadas por el reloj público. “- Ya no vinieron. Son puro habladores” se dijo. Y desacostumbrados a estas lides, cada quien fue a dormir a su casa sin dejar guardia. A las 2:15 horas sonaron los primeros disparos. Más de veinticinco asaltantes estaban acechando. Se generalizó el tiroteo.

Fidel Guzmán se había quedado en el corredor del Ayuntamiento amarrándose las correas de sus guaraches, a su lado estaba Marcelo Baños Cabrera. Ambos contestaron la agresión. Era noche de luna. Ellos en la obscuridad de la sombra del corredor y los asaltantes a la vista bajo la luz de la luna, fueron fácil blanco. Murieron tres asaltantes llevándose sus muertos y heridos.

Mientras tanto Álvaro y sus compañeros del Internado se encontraban durmiendo en la sala del Palacio Municipal. Venturosamente ninguno de los alumnos fue alcanzado por los numerosos disparos de arma de fuego que dejaron marcada la fachada del edificio; y numerosos rastros de sangre de los muertos y heridos y aún cabellos donde fueron arrastrados sus compañeros.

La realidad es que en Amuzgos nunca hubo tierras que repartir: el señor General Cárdenas, tomando en cuenta la costumbre ancestral de los Amuzgos, decretó que las tierras pertenecientes al Municipio de Amuzgos eran tierras comunales y hasta la actualidad ese es el régimen imperante. Y las pocas propiedades privadas eran pequeñas propiedades inafectables. No obstante, las pasiones se desencadenaron ocasionando una serie de sangrientos asesinatos, robos y profundad divisiones sociales. Fueron asesinados uno a uno, hasta veintiún hombre de trabajo, honrados, pacíficos y una mujer. Alguna vez habrá que escribir estos hechos para dar a conocer la verdad y para rendir homenaje a Los Mártires del Agrarismo en Amuzgos. Si bien el núcleo de todos estos disturbios, por parte de los profesores, era el Internado Agrícola, los alumnos nunca se mezclaron.

El ayuntamiento pidió al Presidente de la República la clausura del Internado. Y al cambio de Gobierno Federal, durante la administración pública del Presidente Caballero, señor General Manuel Ávila Camacho, el internado se clausuró. Los maestros fueron reconcentrados y la paz y el orden social volvió a Amuzgos.

Aquel internado tuvo, no obstante, el mérito de despertar en sus alumnos interés por los estudios profesionales de Ingeniería Agrícola. Algunos alumnos del Internado truncaron ahí sus estudios. Los más animosos continuaron.

LOS PRIMEROS TIEMPOS DE COMPOSITOR

En la Costa Chica de Oaxaca y Guerrero, las fiestas religioso comerciales comienzan al inicio del año: en la Agencia Municipal de Cacahuatepec, Buena Vista, se celebra La Cadelaria, el 2 de febrero. Mi padre asistia a hacer sus operaciones comerciales, principalmente la compra de panela con su amigo Apolunio Montes. Yo lo acompañaba. Llegaban gentes de todos los pueblos circunvecinos y aún de la Mixteca Alta; de Tlaxiaco y Juxtlahuaca a vender monturas, semitas, dulces y los artesanos llevaban juguetes y unas pequeñas guitarras hechas de maderas de ocote. Hacia 1931, cuando Álvaro tenía unos trece años, en esta feria compró su primera guitarra y su compañero de escuela primaria, Juan Carmona, compró otra igual. Cada uno pagó setenta y cinco centavos por su guitarra. Prácticamente ahí comenzó su vocación por la música.

Quizá fue influido por su padre el señor Francisco José María Carrillo, quien era entonces Director de la Orquesta de Cacahuatepec. Tocaba la trompeta y el violín; la batería, don Abraham Salinas; el cornetín don Luis Melo; el bajo quinto, el señor Abraham Rojas y la flauta el señor Adolfo Escudero Arrasola, quien sobresalía por su don de gentes, su refinada educación y simpatía.

Ya en Amuzgos, durante los dos años que ahí vivió Álvaro como alumno del Internado Agrícola, cuando tenía unos dieciséis años, se enamoró de una compañera de estudios, también de Cacahuatepec, Celia Juárez y a ella le compuso, le dedicó y le cantó la canción que lleva su nombre Celia acompañados de sus colegas Eleazar Jiménez de El Naranjo y de Gildardo Salinas de Llano Grande, con quienes formó su primer trío.

CELIA
Tu amor es la luna
De mi serenata
Alitas de plata
Con que vuela mi inspiración.
Tus desilusiones
Son mis amarguras
Tus cálidas risas,
Mis canciones son.

Se que tu me quieres
CELIA de mi vida
Se que nos amamos
CELIA de mi amor.

CELIA
Cuánto te quiero
No te podré olvidar
Ni con la muerte.
Tú me quieres dejar
Sufriendo solo,
Yo debo ya seguir
Esa es la suerte.

CELIA
Cuánto te adoro
Y por esa razón
Si te vas lloro.

Te he de seguir amando
Hasta que muera
Porque es mío tu querer
Aunque no quieras.

Te he de seguir amando
Hasta que muera
Porque es mío tu querer
Aunque no quieras.

Viendo la habilidad de su compañero, Manuel Torres Estévez, no vaciló en decirle a Álvaro, su amigo: “- Oye, negro, compónle una canción a mi novia”. Y pocos días más tarde en una noche de luna, en una serenata, en una corrida de gallo, se estrenó en el corredor de la casa de mis padres. Dedicada a Adelina Fernández Gatica y a todas las mujeres amuzgueñas, la chilena La Amuzgueña.

LA AMUZGUEÑA

Amuzgueña de mi vida
Prenda del alma que tengo;
Quiéreme no seas ingrata
Que yo por amarte vengo…

Y ay, ay, ay,
Que me duele el corazón
Apúrate chaparrita
A calmar este dolor.

Y andalé, andalé, andalé
Amuzgueña de mi vida
Amuzgueña de mi amor.

Chiquita te vas criando
Como zacate en el llano;
Cuídate de un amuzgueño
Cuando te agarre la mano.

Cuando te agarre la mano.
Y ay, ay, ay; y ay, ay, ay
Que me duele el corazón
Amuzgueña de mi vida
Amuzgueña de mi amor.

Cuando te agarre lamano.
Y ay, ay, ay; y ay, ay, ay
Que me duele el corazón
Amuzgueña de mi vida
Amuzgueña de mi amor.

Mis canciones van volando
Rumbo a Amuzgos, Vista Hermosa,
Donde hay muchas mestizas
Y también inditas preciosas.

Y ay, ay, ay; y ay, ay, ay
Que me duele el corazón
Apúrate chaparrita
A calmar este dolor.

Y ándale, ándale, ándale
Amuzgueña de mi vida
Amuzgueña de mi amor.

Flor que creces en el campo
Parecida al capullo
Indita cuando me vaya
Este corazón es tuyo
Este corazón es tuyo.

Y ándale, ándale, ándale
Amuzgueña de mi vida
Amuzgueña de mi amor.
Voy a dar la despedida
La que dio San Pedro en Roma
Entre tantos amuzgueños
Quien te comerá paloma!

Y ay, ay, ay; y ay ay ay
Que me duele el corazón
Ápurate chaparrita
A calmar este dolor.

Esta fue la primera chilena que compuso Álvaro, en el año de 1936. En esta composición el verso: “Que yo por amarte vengo” se explica porque Manuel Torres, quien encargara la canción a Álvaro, venia desde Llano Grande a ver a su novia Adelina Fernández Gatica que vivía en Amuzgos.

Y cuando Álvaro dice: “Cuídate de un amuzgueño cuando te agarre la mano”, alude al rapto de las muchachas de La Costa, que en Amuzgos era frecuente. Entonces no había agua potable en la población y las muchachas del pueblo iban a llenar sus cántaros al Pozo que había en un pequeño arroyuelo en las afueras de la población. Ahí salía el enamorado acompañado de un amigo, dejaban que la muchacha llenara el cántaro y cuando ya venia de regreso, el novio o simplemente enamorado, le quitaba el cántaro, lo rompía y el amigo le ayudaba a montar a la muchacha en el caballo y él montaba en ancas. Y a escape huian pal monte. De allá volvía la pareja una o dos semanas después a pedir perdón a los padres de ella y como ya no podían oponerse, daban su autorización y se consumaba el matrimonio. Por supuesto que a las jóvenes les encantaba ir al pozo por agua.

Y cuando la chilena dice “Mis amores van volando hacia Amuzgos, Vista Hermosa”, es porque en aquella época, cada 30 de noviembre llegaba de Putla, después de doce horas de camino a caballo, un grupo de amigos de don Andrés Fernández a celebrar su santo. La celebración se prolongaba dos o tres dias entre chilenas, danzones, pasos dobles, aguardiente y barbacoas. Entre los amigos visitantes estaban Isidro Montesinos, Efrén Hernández, Camerino Fernández, Francisco Álvarez Tello, Efraín Villegas Zapata, José González Oliva, Felipe Budar y otros. A ellos les pareció que Amuzgos tenia una vista hermosa y que así debería llamarse y así comenzó a ser llamada la población aún en oficios del Ayuntamiento. Pero aquella iniciativa con el tiempo se olvidó y desapareció, quedando en firme el nombre que los mexica le pusieron a la población, o se Amuzgos, cuyo significado es Amoxco o sea libros, biblioteca. En realidad en los huipiles y en otros trajes de hombre de aquella época, en la escritura ideográfica de nuestros antepasados, la camisa del hombre llevaba el nombre del pueblo que era Tsun Núa, pueblo de tejedores; el nombre de la persona y su función social. Era como un pasaporte que lo identificaba con su lugar de origen y en cualquier lugar donde se encontrará, era juzgado, en caso necesario, conforme al derecho consuetudinario de su pueblo y no de aquél en el que cometía la falta o delito. En el huipil de la mujer hasta la fecha se conserva el mensaje en escritura ideográfica: “Quetzalcóatl que bajó de los cielos, por voluntad de Ometéotl, para organizar las dinastías en la Tierra”. Esta leyenda identifica a los amuzgos con la cultura de Anáhuac.

En este ambiente provinciano que he descrito transcurrió la infancia y adolescencia del Gran Compositor. Hasta aquí conocí y traté a Álvaro. Después que salió de Amuzgos no volví a verlo ni a tratarlo, porque tuvimos caminos muy distintos en la vida.

 

LA ESCUELA NACIONAL DE AGRICULTURA

La Escuela Nacional de Agricultura fue creada en 1854 en San Jacinto, Distrito Federal y ahí funcionó hasta 1924, año en el que, por acuerdo del Presidente de la República, General Álvaro Obregón se trasladó a la Exhacienda de Chapingo, hoy Estado de México, siendo Secretario de Agricultura y Fomento don Ramón P. de Negri. Antes de este traslado, cuando estaba en preparación el edificio que hoy ocupa la Rectoría, en uno de los muros del pasillo, se llevó a cabo la siguiente inscripción:

“Hoy dia 20 de noviembre de 1923, se estableció en la Hacienda de Chapingo, la Nueva Escuela Nacional de Agricultura, reformada en sus métodos, finalidades y aspiraciones, conforme a la idea fundamental que animó, desde hace diez años, a la clase laborante mexicana, para lanzarse a una lucha revolucionaria en contra del estado de cosas que en materia social y económica ha prevalecido en este país desde los días de la conquista. Un grupo de individuos de buena voluntad, conociendo del inmenso anhelo de justicia y en verdad que mueve el alma del proletariado mexicano; meditó, proyectó y llevó a la realidad, las reformas, los métodos, y propósitos que forman el ambiente espiritual, las tendencias morales, y las prácticas que desde el día de hoy constituyen la vida de esta Escuela. Se han querido constituir aquí un núcleo de gente que crea en el trabajo, considerándolo como el instrumento sagrado y único en la cooperación humana”.
“De aquí saldrán, si la miseria y el atraso morales de los elementos antagónicos a nuestras ideas, no lo estorban, hombres libres, sanos, hijos de la Tierra a la que deban todo y para la que tengan una severa y callada devoción, como la que merecen todas las cosas grandes”.

“Esta Escuela Nacional de Agricultura tiene como ideal intimo de su esfuerzo, un punto en ira: Más modesto. Pero más sincero que todas las proposiciones esquemáticas de un Capitalismo Agrícola de la edad en que vivimos, gracias a las cuales existen millones de seres esclavizados a la faena productora, mientras otros millones se dedican inflar el costo de la vida, para final beneficio de un reducido grupo privilegiado que aprovecha en beneficio propio, bienestar y ganancia”.

“Esta Escuela no tiene su espíritu orientado hacia ambiciones de lucro, ni hacia dogmas económicos sellados con hacinamiento de cráneos y miradas de ruinas en el triste colapso europeo de 1914”.

“Esta Escuela preconiza un ideal humano de sencilla cooperación y reposado compañerismo entre los hombres que laboran la tierra sin que traten de empujarlos hacia la pendiente de la grande explotación agrícola, que necesita para florecer y prosperar del padecimiento de enormes multitudes de asalariados sin esperanza”.

“Aquí pretendemos que el pequeño agricultor sea árbitro de si mismo, amigo de su comarca, apoyo y base de la ciudadanía campesina. Por esto titulamos de modesto el programa educativo de esta Escuela en su aspecto económico, pues marchando así, con el íntimo anhelo de ser guiados con nuestra verdad social, iremos muy lejos sabiendo preparar el camino de las futuras generaciones”.

“La tierra no tiene dueño. Es la madre cariñosa y fecunda de todo aquel que interpreta con humildad y con lealtad la misión del ser humano. Pregonizamos una filosofía de devoción al esfuerzo sin egoísmos, sin esclavitud y sin privilegios. Creemos que la forma suprema de ser libre se encuentra en lograr que las organizaciones agrícolas se dediquen a producir para bien común y no para alargar concupiscencia de los amos. Si resultaré que no somos los llamados para el cumplimiento de una obra tan enorme como la que dejamos esbozada, que otros más fuertes y mejor capacitados que nosotros, recojan nuestra bandera de campaña simbolizada en la presente idea fundamental”.

Enseñar la explotación de la tierra. No del hombre. El campo es la fuente de toda la riqueza humana.”

Esta es la Escuela Nacional de Agricultura, hoy Universidad Autónoma de Chapingo, en donde Álvaro Carrillo Alarcón sustentó sus estudios profesionales como Ingeniero Agrícola.

Es verdaderamente lamentable lo que sucedió con el expediente de Álvaro, según información proporcionada en el archivo y en las oficinas de Difusión Cultural, hace aproximadamente dos años la Universidad le entregó al señor Alberto Trejo Villafuente, entonces secretario particular del Rector, una cantidad de dinero para que llevara a cabo la investigación de la vida de Álvaro. El señor Trejo pidió el expediente al Archivo y hasta la fecha no lo ha devuelto y ya no trabaja en la Universidad de Chapingo. Así el expediente está extraviado y no pude localizarlo.

En la época en la que Álvaro estudió, la Escuela Nacional de Agricultura estaba militarizada. Un empleado me informó:
- “Yo vi el expediente y este señor Carrillo tenia puros nueves y diéces; pero cuando lo dominaba su afición por las canciones, se escapaba con frecuencia de la Escuela y por eso su expediente tiene numerosas boletas de arresto”.

Álvaro demostró su capacidad para el estudio, aún cuando no su vocación para la agricultura. El fue un bohemio, un gran compositor, intérprete de sus canciones y en este ámbito llegó a ser uno de los más grandes artistas mexicanos, de fama internacional.

Pero este caso no es insólito: en la Escuela Nacional de Agricultura estudió el gran poeta Amado Nervo y también el excelso poeta Juan de Dios Peza y uno de los tres grandes muralistas: José Clemente Orozco.

No obstante, a ninguno de estos tres distinguidos mexicanos le ha rendido la Universidad de Chapingo un honor como el que le tributa a Álvaro Carrillo Alarcón, cuyo nombre lleva el Auditorio de la Universidad. Y cada año, en el mes de octubre, se lleva a acabo una ceremonia en honor de Álvaro; se celebra con un concurso en el que sólo participan alumnos, tanto en composición poética como en la interpretación de las canciones de Álvaro. Este evento es ya una tradición. Normalmente asisten sus compañeros de estudios en la E.N.A.

LOS INFORMANTES

Al escribir este libro tengo muy presente el principio que nuestros antepasados tomaban como base para realizar las obras que a todos competían: Entre todos los comprenderemos mejor entre todos lo haremos mejor.

Además en el caso de la biografía de Álvaro y su obra justo es que en este texto tengan oportunidad las personas que conocieron de cerca de Álvaro y especialmente aquellas que de buena voluntad y espontáneamente desean hacer su aportación literaria, anécdotas, conceptos e información. Particularmente a los costeños originarios de la Costa Chica de Oaxaca y Guerrero, quienes con su colaboración contribuyeran a rendir el más cálido homenaje a nuestro paisano el gran compositor Álvaro Carrillo Alarcón y a la vez participar en el rescate de los valores culturales de nuestra Costa Chica.

Justo es también consignar los créditos a cada informante.

El señor Licenciado Pedro Salinas convivió con Álvaro durante casi toda su vida. El aporta a esta biografía numerosos e importantes datos. Dejo aquí testimonio de mi agradecimiento al señor Pedro Salinas con el afecto de la amistad que hemos cultivado por toda la vida. El narra:

“El señor General Cárdenas creó los Internados Agrícolas con el objeto de preparar técnicos que orientaran a los campesinos en el mejor aprovechamiento de la tierra cuya restitución y dotación prescribía el Código Agrario de 1934, promulgado por el propio Presidente.
“Para unificar criterios y coordinar labores, habría de llevarse a cabo el Congreso de Internados Agrícolas en La Huerta, Estado de Michoacán. El Congreso estaría asistido por representantes de los Internados Agrícolas”:

“En el Internado Agrícola de Amuzgos el alumnado designó como representantes a este evento a los alumnos Gildardo Salinas de Llano Grande y a Álvaro Carrillo Alarcón, de Cacahuatepec”.

“En esta época no había carreteras en la Costa, ni en la Mixteca. Las travesías se hacían normalmente a caballo. Pero Álvaro y Gildardo no tenían caballos. Así que decidieron hacer aquel recorrido a pie de Amuzgos a Zacatepec – Mesones – Putla – la Hacienda de La Concepción – Chicahuaxtla – Juquilita – Tlaxiaco – Teposcolula – Nochixtlán y Parián. Se dice fácil, pero en total son unos doscientos cincuenta o trescientos kilómetros. De Amuzgos a Putla, los primeros sesenta kilómetros, en terrenos de la costa y el resto en la serranía abrupta de la Mixteca Oaxaqueña”.

“Más de una semana tuvieron que caminar doce horas diarias aquellos dos jóvenes, con la ilusión de una nueva oportunidad que les permitiera cursar una carrera profesional. De Parián en tren durante doce horas para llegar a la Ciudad de Puebla y de ahí en autobús hasta la Huerta. El que porfia mata venado. Álvaro y Gildardo lograron su objetivo para sí y para sus compañeros de estudios”.

“En el Congreso se trataron los diferentes asuntos de los Internados y respecto a sus alumnos de Amuzgos, se abrió la oportunidad de ingresar al Internado de Ayotzinapan, Estado de Guerrero”.

“Hacia Ayotzinapan marcharon los alumnos del Internado Agrícola de Amuzgos, ya clausurado”.

“El Presidente Cárdenas imprimió a su gobierno una política de profunda transformación al régimen de la tierra, restituyendo y dotando de tierras a los campesinos, para llevar a cabo uno de los postulados de la Revolución Mexicana. Expropió las grandes haciendas que estaban en manos de extranjeros y mexicanos latifundistas ejerciendo una inicua explotación de los trabajadores del campo. La tendencia oficial fue de un franco y muy claro socialismo. A tal grado llegó el apasionamiento de los alumnos del Internado Agrícola de Ayotzinapan por el socialismo, que quemaron la bandera tricolor surgida en Iguala, sustituyéndola por la rojinegra rusa”.

“Terminados sus estudios en el Internado de Ayotzinapan, Álvaro y sus compañeros emigraron para la Ciudad de México para continuar sus estudios ya a nivel profesional en la entonces Escuela Nacional de Agricultura. Previamente tuvieron que sustentar examen de admisión. Entre tanto, sin medios económicos para subsistir, Álvaro se hospedó en La Casa del Estudiante Socialista, que el Gobierno Federal había establecido en las Calles de Luis González Obregón, en el entonces barrio universitario. Hubo que reformarse el Reglamento de la E.N.A. que prescribía que solamente alumnos de secundaría podían participar en el examen de admisión. La reforma consistió en darle igual oportunidad a los egresados de los Internados Agrícolas. Así pudo ingresar un cincuenta por ciento de alumnos de secundaria y otro porcentaje igual de alumnos de los Internados Agrícolas”.

“Pero el conocimiento práctico había que suplirlo con conocimiento teórico y estudiar arduamente para aquel examen de admisión. Y Álvaro pasó con éxito el examen, aún no habiendo cursado la secundaria. En el mismo caso se encontraban muchos de sus compañeros”.

“En La Casa del Estudiante Socialista Álvaro vivió a expensas de lo que aquel abrigo oficial pudiera proporcionarle. Su dedicación y capacidad le permitieron ingresar a la Escuela Nacional de Agricultura para estudiar como Ingeniero Agrícola”.

“Obsesionado por su vocación de compositor y cantante, Álvaro se separó de la E.N.A. durante un año. No obstante, por la estimación que el Director le tenía, mandó buscarlo y lo convenció de que ingresara. Por esta señalada oportunidad, terminó sus estudios”.

“Egresado ya de la E.N.A., Álvaro recibió la ayuda del señor Ingeniero Norberto Aguirre Palancares, a la postre Secretario de la Comisión Nacional del Maíz, que presidía El Apostol del Maíz, señor Licenciado Gabriel Ramos Millán, de quién se decía era el sucesor del Licenciado Miguel Alemán Valdés, Presidente de la República. Infortunadamente falleció en el trágico accidente aéreo ocurrido en el Popocatépetl, de regreso de la Ciudad de Oaxaca. Ahí murió también la artista mexicana Blanca Estela Pavón”.

“El Ingeniero Aguirre insistía a Álvaro: “- Usted es Ingeniero Agrícola, debe ir al campo a ejercer su profesión”. Álvaro resistió cuantas veces el Ingeniero Aguirre le reiteró esta sugerencia, pues él quería quedarse en la Ciudad de México para dedicarse a sus canciones. Y así los logró.

“Entonces comenzó Álvaro a vivir cuesta arriba. Fue la época de su vida en a que puso a prueba la pobreza, la bohemia. Caminaba sin rumbo fijo. Más de algo nunca se apartó: de su vocación como compositor y cantante”.

“En esa época, Álvaro vivió en mi casa una buena temporada”.

“Fue el afortunado y magnífico trovador Carlos Madrigal quien le tendió la mano para dar a conocer sus canciones. Con la intervención de Carlos Madrigal el Trío los Duendes grabó Amor mío, Cancionero y Orgullo. Canciones que recibieron el aplauso del público. Otros cantantes que habían cobrado cierta popularidad, comenzaron a cantar las canciones de Álvaro y así comenzó a ser conocido. Rápidamente inició su ascenso a las cumbres de la gloria”.

“Álvaro llegó a ser Presidente de la Comisión de Honor y Justicia de la Asociación Nacional de Autores y Compositores de México. Una vez que fui a buscarlos a su oficina, el empleado que me atendió me dijo: - ¿Busca usted al Maestro? Así era conocido en aquel medio y asi era tratado con respeto y con afecto. Tenía un despacho muy elegante, ministerial, hacia los años de 1968 y en 1969”.

“Mujeres habrá tenido Álvaro, pero ninguna tan hermosa, tan bonita como Anita, una guerrerense, verdaderamente bella. Era la administradora de un centro nocturno de postín. Entre los clientes asiduos estaba el Lic. López Arias, Gobernador de Veracruz. Álvaro se enamoró y fue correspondido. El la retiró de aquel centro nocturno y la instaló en un departamento. Ella viajó al norte a comprar falluca que vendía en la Ciudad de México. En uno de estos viajes, la última vez que se vieron, Álvaro le dijo:”- Ahora sí, mi vida, ya puedo morirme tranquilo”. En el norte Anita se enteró del accidente en el que perdió la vida Álvaro y regresó inmediatamente. A los funerales asistieron ella y Concepción Alarcón, quien también murió en un accidente automovilístico, pero su hija vive”.

“El nuevo Gobernador de Guerrero de entonces, Caritino Maldonado, invitó a Álvaro para que asistiera a su toma de posesión. Y de regreso de aquel evento, ocurrió el accidente que le costó la vida a Álvaro y a su esposa Ana María Incháustegui de Carrillo”.

“Recuerdo que cuando se casó Rosa Iglesias, la hija de doña Pancha Iglesias, de Jamiltepec, entonces Álvaro estrenó la chilena Pinotepa, que es una de sus más afortunadas canciones”.

La señora doña Guadalupe Pérez Baños, de Pinotepa Nacional, nos comenta:

“Conocí a Álvaro en casa de la profesora Rosa Elia Añorve Ojendis, en las fiestas de nuestros paisanos costeños. Era amable, caballeroso. Conversé con él. Tuvimos una amistad limpia. Iba a mi casa. Tomaba unas copas. Y cuando mi hija Dora Elena cumplió sus quince años, en la fiesta Álvaro estrenó su canción Como un Lunar, en la Ciudad de Oaxaca”.

El señor Alfonso Moire Prudente, costeño, nos informa:

“Su vida no es nada complicada: su niñez la pasó en su Costa Chica; su adolescencia en la Escuela Nacional de Chapingo y su madurez, actuando en varios escenarios de México. En Chapingo ya se escuchaban Celia, Luz de Luna, Orgullo y otras. Por varios años vivió en la pobreza, en la bohemia; pero llegó el momento de convertirse en uno de los más famosos compositores de México. Fue tan fructífero, que el mismo componía un paso doble, chilenas, bambucos, rancheras y otros temas a la mujer, a la tierra y al amor. La canción que le abrió las puertas del éxito fue Amor mío, grabada por el Trio los Bohemios”.

“Con Sabor a mi se colocó en el primer plano de popularidad. Esta canción la cantaba Doris Day, Connie Francis, Eydie Gormé, Frank Sinatra. Es un tema que ha recorrido el mundo.”

“Otro de sus rotundos éxitos fue La Mentira interpretada por la cantante Olga Gillot. Tanto aceptó el publico esta canción, que Caridad Bravo Adams escribió el guión para una telenovela que protagonizaron Julissa y Enrique Lizalde.”

“El encumbramiento de Álvaro fue rotundo: los mejores cantantes llevaban sus canciones a los grandes escenarios. Álvaro Carrillo es sin duda uno de los más grandes compositores de México. Sus canciones viven en el corazón de los mexicanos y de muchísimos extranjeros. Si en vida fue reconocido, ahora, ya muerto, el pueblo y los artistas nacionales e internacionales siguen cantando con la misma frescura e inspiración sus canciones”.

Manuel Torres Estévez afirma:

“Álvaro se casó en la Ciudad de México y fue a pasar la luna de miel a Cacahuatepec. Ahí dejo a su esposa la señora Ana María Inchaustegui de Carrillo y fue a visitarme a Amuzgos. Llevaba su guitarra. Pasamos tres días escuchándolo y tomando copas, hasta que llego por él Gildardo Salinas, mi sobrino, porque Álvaro tenia que apadrinar al hijo del Body, un piloto aviador que vivía en Ometepec. Todos nos fuimos a Cacahuatepec y de ahí la avioneta hizo varios viajes para llevarnos a Ometepec. La cervecería Corona regaló a Álvaro doscientos cartones de cerveza para la fiesta y Álvaro dijo: “De aquí nos iremos hasta cuando la cerveza se acabe”. Pero nos retiramos antes.”

“Cuando Álvaro llegaba a Putla a visitar a su hermano Arnulfo, me ponía un telegrama a Amuzgos y yo salía de inmediato para pasar con él dos o tres días. Álvaro no cambió nunca con sus compañeros y amigos. Siempre fue el mismo: sencillo, amable, alegre. Su vida fue la bohemia, la guitarra, la música y sus canciones. Vivió para tocar y cantar sus propias canciones.”

“La última vez que lo vi fue un año antes de su muerte, en el casamiento de mi sobrino Romeo Salinas, en la Ciudad de México”.

María del Amor Valverde Melo, talentosa poetisa costeña de exquisita sensibilidad, originaria de Cacahuatepec y autora de dos extraordinarios libros de poesía, dedica a Álvaro, Remembranzas, en cuyo contenido puede apreciarse el lenguaje poético de su inspiración.

REMEMBRANZAS

“En un frío amanecer silencioso y húmedo, cuando
la ciudad aún está en calma, una melodía como muy
lejana penetraba en la profundidad de mi sueño;
agucé el oído para no perder una sola palabra de
lo que era para mi un mensaje de amor, un súplica
y una esperanza; aquellas palabras musicales
quedaron para siempre grabadas en mi mente:

“Pudiera ser que me quisieras tú
Pudiera ser
Si ya he tenido otras flores preciosas alburas del alma
Por qué no he de cortar la magnolia que lleva tu alma
Pudiera ser que me quisieras tú; pudiera ser…”

“ Con el sello original del trovador brotaba un
torrente de emociones que transmitía con
sencillez, y con aquella voz sensual semi grave
que poseía para lanzar al viento sus romances con
un fino y casi imperceptible erotismo
que provocaba pasiones desmedidas”.

“Con la ligereza de mis primeros años salté de la cama y a través de los visillos pude contemplar la figura de dos hombres bajo la luz amarillenta de un arbortante que como centinela silencioso alumbraba mi balcón. Aquellos hombres atados por el lazo de la amistad, construían mi destino: uno atento a su guitarra; el otro tratando de abrir con la mirada aquella ventana en donde aún temblaban en sus cristales gotas de lluvia nocturna.

“El músico poeta romántico y soñador abrió muchos balcones con la espontaneidad que lo caracterizaba sin esperar remuneración alguna más que de la amistad, y el placer de echar al vuelo como campanas tañeras su emoción y fantasía de una canción.

“Ahora el genio de la inspiración; el músico poeta Álvaro Carrillo pertenece al mundo de los muertos; esa nada en donde se encuentra contenida la vida eterna y donde junto a los grandes goza de paz absoluta.
“Por haber escrito páginas en la historia de mi vida; por haber abierto un balcón aquél frío amanecer, al hombre con quien compartí mi vida durante treinta y tres años, al señor Eugenio Cortés Cortés Q.E.P.D. dedicó un poema narrativo que titulé:

REMEMBRANZAS
“Nació con el clamor de la primera campanada;
Vibración que rasgó el silencio de un amanecer
Del viejo Pueblo, el de noches quietas y luceros
En donde se estremecen las palmeras con el viento.

“Surgió de abajo como borbotón de agua fresca
Que canta; que ríe; que corre sobre las piedras
Hasta llegar a la playa en donde es mar se expande
Retratando estrellas con rizos de blanca espuma.

“En los albores de la vida inquieto y libre
Como las aves que vuelan sobre los pastizales
Correteaba descalzo en los limos negros
Cuando el sol incendiaba los juncos de la pradera.

“Adolescente curioso y sensual estiraba las horas
Escribiendo su historia con la esencia del espíritu
Y con el entusiasmo que asombra el entendimiento
Poblaba su realidad en el éxtasis del amor.

“En los resquicios del andar acariciaba anhelos
Inventando al mundo en requiebros la fantasía y enredado
En cabelleras a la vida con besos prisioneros.

“En un mundo interior crecían las ansias de idear;
Hablaba el lenguaje del mar; de los ríos y la cañada
Cuando se apagaban y encendían las luces nocturnas
En perpetuo cambio al nacer el alba.

“Era el señor de la aventura; romántico y soñador.
Su voz mansa como los riachuelos de su pueblo,
Modelando evocaciones en el sentimiento;
Minutos alargados en tumultuosos recuerdos.

“Tenía la avidez de sentir y comunicarlo todo;
En telarañas de primavera atrapaba la pasión
Y en floración de tristezas y caricias desmayadas
Diversificaba en versos su lírica canción.

“Calentando los minutos de pasadas amarguras
El sol del triunfo levantó airoso vuelo
Y como paloma en las ansias de los sueños
Disfrutaba su alegría en las fiestas de su pueblo.

“Construyendo con prisa; presintiendo el final;
Misterioso instante donde se colapsa la vida;
Donde el tiempo agota los minutos suspendidos
Y el alma silenciosa se acurruca en el infinito.

“Siguiendo la verdad aguda del destino
Con el ritmo preciso de inquieto caminante,
Se fue poquito a poco al caer la tarde
Con un himno mudo y máscara de sangre.

“Se desfloró su estructura en el umbral del a muerte;
Abrazando sombras se esfumó en el viento,
Con luz de cirios se agotó en la nada;
Enlazando palabras en el surco de su tiempo.

“Emprendió el viaje al clamor de la última llamada.
No perturbará su reposo la plañidera campana;
En el obscuro vacio ni en quebranto ni el duelo;
Sólo una flor de silencio en la faz de la vida
Y una lágrima…
YO QUE FUI DEL AMOR AVE DE PASO
YO QUE FUUI MARIPOSA DE MIL FLORES
HOY SIENTO LA NOSTALGIA DE TUS BRAZOS
DE AQUELLOS TUS OJAZOS,
DE AQUELLOS TUS AMORES
NI CADENAS, NI LAGRIMAS ME ATARON
MAS HOY SIENTO LA CALMA Y EL SOCIEGO…

La artista Aurora Clavel, originaria de Pinotepa Nacional quien por su talento y sensibilidad de los valores humanos; por su gran energía y dotes artísticos han alcanzado una proyección internacional en el cine, siempre ha mostrado un gran cariño por la Costa Chica, desde donde emerge como una estrella de primera magnitud; y ha mostrado también una profunda y sincera admiración y afecto por Álvaro, por su relevante hegemonía en la poesía, la música y las tradiciones costeñas. Al cumplir Álvaro el décimo aniversario de su sentido fallecimiento, Aurora Clavel, la artista cumbre de la Costa, se dio a la tarea de organizar un magno festival luctuoso en la Ciudad de Oaxaca y por su intervención en este evento fue filmado por las cámaras del Canal 13 de la televisión. Aurora, con su presencia, dio realce al acto en que se develó el busto de Álvaro con el cual “La Sultana de Costa Chica”, Pinotepa Nacional, agradece la chilena que el gran compositor dedica a esta población. Frente al palacio municipal de Pinotepa, la famosa artista costeña presentó al conocido y prestigiado actor Julio Aldama, ahora desaparecido, dando relevancia al acto conmemorativo en honor de Álvaro y en Corralero la artista Aurora Clavel organizó un festival hermoso para recordar las glorias conquistadas por el compositor costeño, interviniendo por sus gestiones R.T.C. en este evento que fue filmado y más tarde exhibido en los Estados Unidos de Norte América.

En numerosas ocasiones la artista Aurora Clavel ha declamado el Himno Costeño “Canto a la Costa”. En este acto Aurora rebela su genio como declamadora; su gran cariño por la Costa Chica y su sentida admiración hacia Álvaro. Gracias Aurora por todo este temple de costeña que llevas dentro y que cuando los externas contagias de emoción a nuestros paisanos. Tu interés por lo nuestro es una valiosa contribución en el rescate de los valores culturales de nuestra Costa Chica.

LOS SOTEÑOS

En la investigación que realicé para escribir este libro, me entrevisté con el señor Contador Público Tomás Anica originario de Lo de Soto y uno de los mejores interpretes de Álvaro. El, su esposa y sus hijos nos recibieron a mi esposa y a mi en su hogar, en una reunión, en un encuentro tan cálido cien por ciento costeño, que aquí agradezco sinceramente.

De esa fraternal reunión, en la que se encontraban otros invitados originarios de Soto, llegué a la conclusión de que los Soteños vivieron muy cerca de Álvaro, tanto cuando él vivió cuesta arriba, como en la época de su tan merecido triunfo como uno de los meritorios compositores de México, a nivel Internacional.

Y como el propósito es de que este libro esté escrito con la aportación literaria de los costeños, si no de todos, cuando menos de un buen número de quienes conocieron de cerca de Álvaro, aquí hago referencia a la información de paisanos de Soto, con el más cumplido reconocimiento por su generosidad y cooperación:



Foto: Reunió en casa de la Familia Anica, donde se obtuvo valiosa información, para la Biografía. De Izquierda a derecha: Alberto Hernández González, Moisés Martínez Salinas; Lic. Andrés Fernández Gatica, su esposa Zoila Aurora Díaz de Fernández; el trovar C.P. Tómas Anica, su esposa y su hija.

 

Sergio y Alberto Hernández González.

El Profesor Alberto Hernández González me relata que conoció a Álvaro muy de cerca. Fue su padrino de matrimonio. Pero que la amistad con Álvaro tan estrecha como la de un hermano, la cultivo su hermano Sergio quien ya falleció.

“Cuando yo le ofrecí a mis compañeros de escuela presentarle a Álvaro Carrillo, no me lo creyeron. Los lleve primero con Sergio y él nos acompañó a ver a Álvaro, entonces vivía en un departamento de lujo en las calles de Adolfo Prieto, esquina con Popocatepetl. Se anunció Sergio y pasamos todos. “Ya mero no me encontraban. Acabo de llegar”, dijo Álvaro. “Ya nos vamos” repuso Sergio. “No, tu no te vas, para que me traes niños”. Ahí estaban las Hermanas Velázquez. Habían tomado wisky Caballo Blanco. También estaba un costeño matón apodado El Acapulco, quien refiriéndose a mi, me dijo: “Tu me gustas para darme un entre de golpes”. Al oírlo, Álvaro lo tomo por la camisa de la espalda y lo saco del departamento diciéndole: “Tu no vas a provocar a mis amigos; lárgate de aquí”.

“En otra ocasión fui testigo de un anécdota que pudo haberse convertido en tragedia: Álvaro vivía en casa de Daría Montealegre, en verdad era su época de lucha por la vida y por el éxito. En esa casa encontró hospedaje y alimento, así como un lugar para estudiar. Álvaro leía muchas novelas, solfeaba, ensayaba sus canciones y elaboraba sus composiciones. Era un hombre inteligente, culto como ingeniero que fue y con una dedicación envidiable para el estudio de verdadera vocación. Tenía amistad con una persona costeña que era un matón. Cuando esta persona llegó, Álvaro rápidamente fue a la cocina; tomo un cuchillo y amenazó al recién llegado, quien de inmediato sacó su pistola y apuntó a Álvaro. Daría Montealegre se puso en medio de los dos y también hizo lo mismo una señora embarazada. Le quitaron el cuchillo a Álvaro y todo quedó ahí en cuanto al pleito. No obstante, la señora embarazada abortó”.

“En otra ocasión Álvaro nos platicó: Una señora de la alta sociedad me invitó a una reunión a su casa, donde asistían muchos políticos y gente de sociedad. Llegué tarde, cuando la fiesta estaba ya en su apogeo. Toqué el timbre y la señora personalmente salió a abrir. Pasa, me dijo, y me sentó en un sillón. Espérame un momento. Regreso enseguida. Esperé largamente y ella no aparecía. Me paré y me salí. Entonces compuse Seguiré mi Viaje”.

SEGUIRÉ MI VIAJE

Ya todo lo llenas tú,
Ya no soy nada en ti
Y te voy a dejar
Al fin tú eres feliz
Ni lo vas a notar.

Soy dolor que nuca te ha dolido
Soy amor que a fuerza se ha metido
Soy una simple comparsa
Y por eso me voy.

No sufriré tu altivez
Aunque puedas vivir
Con el mundo a tu pies
Si mi mas grande amor
Tan pequeño lo ves.

Me haces menos y ese es mi coraje
Y sino te gusta lo que traje
Adiós;
Que de algún modo, seguiré mi viaje.

“En otra ocasión Álvaro nos contó: “Una vez Agustín Lara invitó a los compositores y todos nos pusimos de acuerdo para llegar juntos. Salió a abrir el propio Agustín, y dijo:” –Aquí va a pasar el que me bese la mano”. Tal vez lo dijo por amistad o por broma con sus amigos, quienes pasaron. El único que no pasó fui yo y me retiré. ¿Por qué habría de besarle la mano si también yo soy compositor?”.

“Ya en la cumbre de la gloria, Álvaro invitó a mi hermano Sergio a un baile de compositores. Sergio llegó a tiempo vestido humildemente, como siempre fue. Álvaro lo subió en un coche en el que también iba otro compositor y este repuso: “¿Vas a llevar a éste, así como viene? Bájalo. No puede entrar así” A lo que Álvaro respondió: “Éste es mi hermano. Párate”. El coche se detuvo y Álvaro se bajó y también Sergio y, finalmente, le dijo a su amigo: “Vete tu solo”.

“Cuando Álvaro fue mi padrino de casamiento llegó seis horas después. Me casé a las 11 horas y Álvaro llegó a las 5 de la tarde. “Los amigos me detuvieron, me dijo”. De todas maneras la presencia del gran compositor en Lo de Soto fue un acontecimiento cuando llegó en avioneta. El llegó con su esposa y cuando ya se había integrado a la fiesta, me hizo una señal para que me acercara y me dijo: “No te preocupes, yo pago todo el vino”.

El señor Raymundo Añorve Rey de Lo de Soto dice:

“Conocí a Álvaro en 1946 en México, aún no terminaba sus estudios en Chapingo. Desde Chapingo se venia de mosca en el tren que ahí pasa. “Ya aprendí a tirarme del tren”, me dijo. Álvaro cantó con Alfredo Gil y otro compañero suyo, Ingeniero, en la Hora Nacional. Entonces hizo amistad con Carlos Madrigal, a quien conoció en casa de los Montealegre. Madrigal fue el primero que creyó en Álvaro y fue también el primero en impulsarlo. Entonces Carlos Madrigal substituía a Pedro Infante”.

“En algunas ocasiones acompañamos a Álvaro. El cantaba y todos teníamos la esperanza de que por lo menos nos invitaran a comer.”

“En una ocasión fuimos con Álvaro a un centro nocturno de las calles de Guerrero. Ahí encontramos a Manuel Meza Carmona, de Cacahuatepec. Le dio gusto encontrarnos. Nos invitó a su casa. Llegamos ya en la madrugada. Levantó a su esposa para que nos hiciera de cenar. Era un pequeño departamento. Sergio se subió a la cama y ahí se puso a bailar tocando un cuerno. Otros encontraron unos machetes y se pusieron a escenificar la danza de Leal Conquista. Cuando la señora sirvió el huevo frito y salsa dijo: “Háblenle a Álvaro que está dormido”. Y todos contestaron: “Pues para que se duerme!”. Cuando Álvaro despertó, ya en copas lloraba sin saber por qué.

“Cuando Álvaro declamaba Costa Chica Mía, su poema cumbre, nos hacía llorar. ¿ Quién podia entonces que andábamos con el genio costeño? “- De noche casi no duermo, Leo,- nos decía”.

“Tenía la costumbre de fumar y quedarse dormido. Despertaba cuando el cigarro estaba quemándole los dedos.

“La escuela es para los burros. Yo no voy a mantenerme de Ingeniero, sino de mis canciones”. Nos dijo alguna vez.

“Álvaro se acercó a los hermanos Martínez Gil para que escucharan sus canciones y lo ayudaran. Después de la prueba ellos le dijeron: “Como compositor, usted es un fracaso. Dedíquese a su profesión de Ingeniero”. Álvaro se salió de ahí muy dolido y en una cantina calmó sus penas.

“Felix Moyado fue muy amigo de Álvaro. El lo ayudó muchas veces para adquirir ropa apropiada para sus presentaciones. Una vez nos dijo en un bar: “Me voy a trabajar”. Y se fue al juzgado 13° en el Penal de Lucumberri, donde trabajaba. Era Licenciado.

“Una vez nos dijo Álvaro: “Vamos a Garibaldi. Me invitaron.” Lo acompañamos. Ahí estaban esperándonos con un garrote. Entonces dijo Álvaro: “Yo voy adelante”. Ponía la guitarra al frente y se iba a golpes. Era muy bueno para los zoquetes.

“Una madrugada llegó y al despertarnos nos dijo: “Somos ricos, Frank Sinatra ya grabó mis canciones…”

“El Señor Licenciado Adolfo López Mateos, siendo Presidente de la República, lo mandaba buscar. Lo llevaban y cantaba para él y para Dora María. Una vez le dio un cheque en blanco: “- ¿Cuánto le ponemos?” me preguntó. –Yo no se, lo que tu quieras. Y el añadió: “No debo abusar”.

“Cuando Álvaro era ya muy famoso, nos dijo un día: “Soy secretario de Gómez Barrera. Cuando él
termine sus funciones, me toca a mí”. Entonces Álvaro vivía en las calles de General José María Rico.

“Un día nos reunimos con Sergio, Pedro, Juan Clemente, Alfredo Gil y yo y dijimos: “Vamos a ver a Álvaro, ahora que tiene billetes”. Llegamos a su oficina. Había mucha gente. Nos anunciamos. Salió él y dijo – “Pase Compadre”. Me abrazó. Telefoneó a un bar y dijo: “Están aquí unos amigos míos que van para allá. Atiéndalos bien.” Y asomándose por la ventana dijo: “Ahí está el bar. Luego los alcanzo”. Cuando llegamos ya estaba servida una botella y la botana. Llego llegó él. Nos invitó a su casa. Nos presentó a su señora. Sacó una botella de güisqui de una vitrina. Cantaba y cantaba y lloramos juntos, de alegría. Me abrazaba.

“Otro amigo de Álvaro, muy cercano fue el Lic. Aristeo Dina Morales, de Cuijinicuilapa, sobrino de Chico Colón. En los primeros tiempos, en los tiempos de pobreza, Álvaro nos decía: “Comemos carne y queso cuando de Cacahuatepec le mandan a Daría”. En esos tiempos había un pique entre él y el licenciado Aristeo. “Los licenciados son unos rateros”, decía Álvaro. A lo que el licenciado Aristeo contestaba: “Pero llegado el caso pueden sacarte de la cárcel” y correteaba a Álvaro y le decía “oso, oso”.

“Recuerdo que un día íbamos en la calle Álvaro, el Dr. Chucho Vera, de Cacahuatepec; Jesús Añorve de Huajintepec, Chucho Hernández de Ometepec y yo. Venían en sentidos opuestos unos cubanos. Chucho Vera se hizo de palabras con los cubanos. Álvaro le decía: “No, chucho, no te puedo ayudar”. Tenía una mano lastimada. El cubano se hecho encima del Dr. Vera y Álvaro le dio un golpe al cubano con la mano buena, que lo tiró y se le fue encima y tuvieron que quitárselo.

“El doctor Vera y su hermana Eloina vivían en la calle de Bretaña, con otros paisanos. Álvaro nos dijo: “Vamos a ver a los bretanios. Ahí las que mandan son las mujeres”.

Pero nuestro centro de reuniones era la Calle de Colombia No. 84, en el Centro Histórico de la Ciudad de México. Y más precisamente en la cervecería La Hidalguense”.

En realidad, platicando con don Raymundo Añorve, obtuve tantas anécdotas que aquí las doy por terminadas, aún cuando en realidad parecen ser interminables, estas anécdotas nos dan una versión verídica de cómo fue Álvaro Carrillo en estos aspectos de su vida y en diferentes épocas, desde el inicio cuando los tiempos eran difíciles, hasta el momento de su éxito.

Tomás Anica y Juan Estévez.
Tomás Anica nos informa: “Yo conocí a Álvaro Carrillo en El Faro y luego en el cancionero de Sal de uvas Picot. Ahí se publicaron algunas composiciones de Álvaro y su retrato. Me impresionó mucho el sentimiento con que cantaba sus composiciones. Yo era un niño.

“Salí de Soto para estudiar y cuando la época fue propicia, comencé a cantar, en especial las canciones de Álvaro y más concretamente las Chilenas”.

Tomás Anica es toda una promesa para nuestra Costa Chica. Cantante de magnifica voz; sentimiento costeño como es y ahora acompañado de Juan Estévez formando el dueto Blanco y Negro. Creo que sólo necesitan una buena promoción para encumbrarse. Tiene una excelente familia. Es persona culta como profesionista que es y tiene la fuerza del terruño, así como el cariño por la obra de Álvaro, cuya chilena Huajintepec instrumento Anica excelentemente. Hasta ahora el dueto Blanco y Negro ha editado ocho discos de larga duración, lo cual es ya un fruto generoso que nos da idea de la calidad de trovadores que son.

En verdad, los Soteños vivieron muy cerca de Álvaro Carrillo.

EL PADRINO

El señor odontólogo Franco Rodríguez, originario de Pinotepa Nacional, graduado en la Facultad Nacional de Odontología, reporta:

“Pertenecí a la Generación 1970 de alumnos de la Escuela Secundaria Benito Juárez, en Pinotepa Nacional. Elegimos como Padrino de Generación al gran compositor Álvaro Carrillo Alarcón. La ceremonia de graduación debía celebrarse a medio día.

“Nuestro Padrino venía de Acapulco y en el camino se le descompuso una llanta, así que llegó hasta las 12 de la noche: “No tengo perdón, no les traje un regalo. Pero voy a compensarlos con esta canción que compuse y que hoy estreno”. Y entonces tocó y cantó para nosotros Puedo Fallar. Con esto nos dejó ampliamente satisfechos. Desde entonces me interesó tocar la guitarra y cantar las canciones de mi Costa Chica. Ahora canto y me acompaño; y de preferencia canto las canciones mias y las que compuso mi Padrino Álvaro Carrillo Alarcón.”

PUEDO FALLAR
Puedo fallar
Pero nadie tendrá como yo
La feliz inconciencia de dar
Todo por un amor.

Puedo fallar,
Pero nunca de mala intención,
Pues el camino de la verdad
Pasa en mi corazón.

Tú, a quien tanto he querido
De dónde has sacado
Que yo te he mentido, mi amor;
O es que mis besos
No tienen el mismo sabor,
Y te quieres ir.

Puedo fallar,
Pero si no te ofrezco morir,
Al menos yo tendré que sufrir
Llanto de perpetuidad.

 

Foto: De izquierda a derecha: El Compositor Álvaro Carrillo apadrinando el matrimonio del Profesor Honorio González Juárez. Atrás de la novia la profesora Luz María Martínez, madrina de ramo y a la derecha la profesora Rosa Elia Añorve Ojendis, quien acompañó como madrina a su primo Álvaro, en este evento social.

 

 

 

Álvaro saboreaba ya sus triunfos hacia 1967. Eran frecuentes sus visitas a la Ciudad de Oaxaca, en donde se reunía con los costeños que viven en la Capital del Estado. El señor Gobernador, licenciado Alfonso Pérez Gazga, lo invitaba a participar en actos oficiales y en actos públicos reconocimiento a su personalidad como compositor y cantante.

En una de esas múltiples visitas, apadrinó el matrimonio del señor profesor Honorio González, el día 22 de octubre de 1967. el acto religioso, se efectuó en la Basílica de la Soledad, como puede apreciarse en la fotografía.

El maestro González Juárez nos informa:
“Frente al altar mayor de la Basílica de Nuestra Señora de la Soledad, que es la Patrona de la Ciudad de Oaxaca de Juárez, puede observarse a los contribuyentes y a los padrinos a los lados, Álvaro Carrillo Alarcón y la profesora Rosa Elia Añorve Ojendis, así como a su hija la profesora Luz María, madrina de ramo, entregándole las flores a la novia. De este acontecimiento se hablo mucho en la radio y la prensa, ya que era una novedad la presencia del prestigiado compositor en un acto como este.

“En el año de 1967, Álvaro Carrillo estaba triunfando como compositor en Oaxaca, México, e internacionalmente. Sus visitas a Oaxaca eran divulgadas al pueblo en la radio y en los periódicos, en ese entonces El Oaxaca Gráfico, en donde el periodista Benito García desplegaba en primera plana las visitas del compositor.

“Álvaro Carrillo era un hombre del pueblo, en sus noches bohemias compartía con gentes de todos los estratos sociales. Así lo veíamos compartir en actos oficiales o de reconocimiento público que le organizaba el licenciado Alfonso Pérez Gazga, Gobernador del Estado o en programas educativos.

“Álvaro Carrillo era un hombre del pueblo, en sus noches bohemias compartía con gentes de todos los estratos sociales. Asi los veiamos compartir en actos oficiales o de reconocimiento público que le organizaba el licenciado Alfonso Pérez Gazga, Gobernador del Estado o en programas educativos”.

“Álvaro Carrillo era bohemio de corazón. La guitarra el vino y sus canciones eran su vida. A pesar de ser Ingeniero Agrícola graduado en la Escuela Nacional de Chapingo, su expresión seguia siendo la misma de los costeños, con palabras sin el sonido “s” y el tono usual de la Costa”.

“En la presente fotografía podemos apreciar el amanecer de una noche bohemia en la casa de don Miguelito Hernández, en la Colonia Reforma, franqueada por el anfitrión, su hijo Hugo y el Maestro Honorio González. Algo característico de los trovadores de La Costa y de Álvaro es que no usaba el tali o correa para sostener la guitarra. Sólo pedía una silla para afianzarse y rasgar con maestría su guitarra, la compañera que siempre tenia brazos”.

“Por los años sesenta, las Escuelas Normales Rurales, eran semilleros donde se moldeaba el perfil de los futuros profesores que se encargarían de llevar la luz del saber hasta los confines de la Patria. Dentro del Plan de Estudios figuraba la Educación Artística. Con estos principios adquiridos en nuestra vida de estudiantes normalistas, iniciamos el noble ejercicio del magisterio y en terrero propicio arrojamos la semilla al surco, enseñando a cantar a los niños; y en nuestros ratos libres, pulsando una guitarra, cantábamos canciones tradicionales con los jóvenes de la comunidad”.

“Al disolverse la Rondalla Magisterial Oaxaqueña, de la que formábamos parte, en el año de 1980, con la inquietud de la música nos reunimos los profesores Honorio González Juárez, Miguel Ángel Dávila Martínez, Celedonio Visairo González y decidimos formar el Trío Costa Chica para interpretar la música costeña, principalmente la chilena, el corrido, el bambuco, la guaracha y la cumbia, que son los ritmos bullangueros más preferidos de la gente costeña”.

“Así nació en 1985 nuestro primer disco de larga duración titulado Fiesta Costeña con nueve chilenas y un pasillo costeño, el cual tuvo buena aceptación principalmente en la Costa Chica. En 1989 grabamos el segundo disco de larga duración titulado Oaxaca en la Música, que contiene canciones populares oaxaqueñas. Dentro de nuestros planes para un futuro próximo, tenemos material preparado para grabar el tercer disco de larga duración con chilenas y corridos de la Costa Chica; mientras que el cuarto L.P. lo grabaremos con canciones inéditas de nuestro paisano de Cacahuatepec, Álvaro Carrillo”.

“En 1991, por razones de trabajo se separó del Trío el profesor Eleazar González Cruz, compositor de varias canciones de nuestro repertorio”.

“Actualmente el Trío Costa Chica lo integran el profesor Honorio González Juárez, en la primera voz y maracas; el profesor Eleazar González Cruz, segunda voz y armonía y Celedonio Visairo González en la tercera voz y requinto”.

“Hemos hecho presentaciones en Jalapa, Veracruz; Puebla, Arriaga, Chiapas; en el Istmo de Tehuantepec; en la Mixteca, La Sierra, el Valle y en la Costa Chica. Participamos en el Primer Encuentro de Chileneros en Pinotepa Nacional. Hemos participado en concursos llegando a finalistas. Nos consideramos los representantes de la música Costeña en la Ciudad de Oaxaca”.

“Hemos colaborado con nuestra música costeña con la Secretaría de Educación Pública, con el Club Fraternal Costeño y otras instituciones”.

“Los tres elementos del Trío tuvimos la fortuna de conocer y convivir con el Maestro Álvaro Carrillo Alarcón en Pinotepa Nacional, en la Ciudad de México y en la Ciudad de Oaxaca. Admiramos su humildad, su sencillez, su don de gentes, su amistad, la forma singular de acompañarse con la guitarra sus chilenas y sus canciones con un estilo muy personal que sólo él supo ejecutar. Nuestro mayor deseo es poder honrarlo como él se merece; en forma sencilla, como sencilla fue su persona; pero muy grande el fondo de su obra musical y poética”.

La profesora Luz María nos comenta:

“ Mi tío Álvaro siempre llegó a hospedarse en casa de mi mamá la profesora Rosa Elia Añorve Ojendis. Vivíamos en la Calle Independencia Núm. 3, en la Ciudad de Oaxaca. Cuando él se excedía en la bohemia y para que descansara, mi mamá, aprovechando que estaba dormido, le escondía los zapatos y lo encerraba en su recamara. Cuando despertaba y sus amigos le hablaban por la ventana, por ahí salía en calcetines y sus le compraban zapatos y continuaban dos o tres días más en la bohemia”.

“Su suegra y su cuñada se oponían a que se casara con mi tía Anita porque ellas veían a mi tío Álvaro que abrazaba a Mona Bell en la televisión. Esto es normal en la amistad que los artistas cultivan entre si, pero era mal visto por mi tía Eloina y su hija”.

“Mis tíos Álvaro y Anita fueron mis padrinos de pastel en mi matrimonio. Todos los invitados llegaron y ellos no. Llegaron tres días después de la boda. Los novios andaban ya en la luna de miel”.

“De las numerosas composiciones de mi tío Álvaro, hay una que muy pocas veces cantaba y sólo en ocasiones familiares, porque él decía que esa canción la compuso para su esposa y que solo a ella debía cantársela: Anita.

ANITA

Anita:
Tu nombre mi credo lo lleva
Tus ojos
Tan sólo denuncian amor.
Anita:
Ven, dame el amor que te queda,
A cambio
De mi alma para tu canción.
Anita:
Tu boca será consentida
En ella
Mi último brindis haré
Y al fin de los tiempos,
Y al fin de la vida,
Los dos de la mano
Como dos hermanos
Iremos después.

LOS INTÉRPRETES

De la gama poética literaria y musical de Álvaro, solo mencionaré a los intérpretes de primera línea en el venero inagotable de los cantantes mexicanos, quienes en verdad llevan al mundo la más exquisita manifestación de la Cultura y el del Arte de México. Ellos son los auténticos embajadores que hermanan a nuestro país con todos los países del mundo en un ambiente de alegría, de arte, de armonía, de fraternidad, que son los ámbitos de la excelencia humana.

Javier Solís
Hacia 1952 conocí personalmente a El Yaqui, Javier Solís, originario de Nogales, Sonora: el señor General Rafael Avila Camacho, entonces Gobernador de Puebla, de quien tuve el honor de ser Secretario, trajo a Javier contratado como solista en el magnifico Mariachi Metepec, Atlixco. Con frecuencia nos deleitaba Javier en los actos oficiales y culturales, con su voz vibrante, limpia, varonil de cantante nato, surgido de entre nuestros hermanos de raza los yaquis. Así comenzó, alcanzó gran popularidad en el Estado de Puebla. El Trío Los Panchos lo conectó en centros nocturnos de la Ciudad de México y de ahí voló a la fama. En su voz inconfundible e impar, incluyó desde su primer L.P. la canción Amor Mio, que entonces alcanzó una dimensión internacional.

Olga Guillot
Artista aplaudida y querida con un publico que la sigue en su personal estilo, interpreta a Álvaro en su afortunada composición La Mentira, que es una verdad exitosa en la canción y en el talento de su autor.

Guadalupe Pineda
Linda como mujer, la voz de Guadalupe Pineda es bien modulada, se adapta a todos los ritmos, en su pleno dominio de la escala musical. Voz dulce, melodiosa, bellísima. Es la cantante mimada de México y de tantos países. Es un arrullo oír en su voz Un poco más y Seguiré mi viaje. En Guadalupe Pineda, Álvaro encontró una auténtica embajadora de su talento.

José José
El Príncipe de la Canción se explayó cantando todas las canciones de la película Sabor a Mí. En verdad, como cantante, José José es un auténtico príncipe y un intérprete de Álvaro que ha dejado en el publico una huella imborrable.

Lola Beltrán
La modesta secretaria de la XEW, quien de contestar el teléfono y escribir a máquina saltó a la fama mundial llevando el nombre de México a todos los confines del género humano y se forjó con una personalidad y voz inigualables; con su estilo personal; voz potente de la canción ranchera, de la canción mexicana y con su recia personalidad, ha proyectado fuera de nuestras fronteras Eso merece un trago, de Álvaro.

Luís Miguel
El prodigio jarocho, el joven de gran talento artístico aplaudido por toda la humanidad, hacia donde llevó uno de los éxitos notables de Álvaro: La Mentira

Caridad Bravo Adams
Escribió el guión de la telenovela La Mentira, llevando a ese escenario la inspiración de Álvaro, con un éxito contundente, protagonizada por Julissa y Enrique Lizalde.

Daniela Romo
Triunfadora como comunicadora; artista de cine y televisión, y extraordinaria intérprete, ha llevado a todo nuestro territorio y al de otros países las canciones de Álvaro.

Mijares
Uno de los destacados cantantes de moda que se ha servido de la inspiración de Álvaro para interpretarlas, cobrando en su voz una especial dimensión.

Demetrio González
En la película Donde las dan las toman llegó al corazón mismo del pueblo con Eso Merece un Trago.

Los Hermanos Reyes con Teresita
Cantantes consagrados por la fama cosecharon ruidosos aplausos con Cancionero y No te vayas, no.

Pedro Vargas
El inolvidable Samurai de la canción mexicana, internacionalmente aclamado y aplaudido, con su voz dio a conocer a compositores de la talla de Agustín Lara y Álvaro Carrillo.

Marco Antonio Muñiz
Intérprete de gran calidad que durante años nos ha deleitado con su varonil voz, cantó tambien las letras que Álvaro escribiera alguna vez.

Diversos intérpretes cantaron la prolífica inspiración de Álvaro entre ellos están Pedro Infante, Tania Libertad y Frank Sinatra, entre muchos otros.
Esta lista podría continuarse indefinidamente. ¿Quién de los grandes no ha cantado y canta las canciones de Álvaro Carrillo? Basten estas citas para destacar la obra interpretativa de uno de los grandes compositores mexicanos.

Álvaro Carrillo Alarcón
La R.C.A. Víctor se ufana de haber editado el L.P. denominado Álvaro Carrillo interpreta las canciones de Álvaro Carrillo en cuyo disco se escucha la voz del gran costeño, original, apasionada, vibrante, sentimental, que hechiza al pueblo, con Seguiré mi viaje, La Mentira, Cancionero, El Andariego, Un Poco Más, Amor Mío, Sabrá Dios, Sabor a Mí, Te doy Dos Horas, Diariamente, Luz de Luna y Como un Lunar. Un disco de oro, que como un regalo para el público que asiste a la presentación de este libro, será escuchado para que Álvaro sea sentido en toda su plenitud, en toda su inspiración; en toda su apasionada entrega como abanderado de la música mexicana. Agradezco la colaboración a mi querido amigo señor Arturo Sánchez, quien me facilitara este disco que significa un tesoro para mí.


LOS TROVADORES DE LA COSTA, INTÉRPRETES DE LA CHILENA

Muy justificadamente son famosos, queridos y aplaudidos por el público nacional e internacional, las estrellas de primera magnitud que he anotado como intérpretes de Álvaro. Esto no tiene discusión. Es una verdad que se justifica y evidencia por si misma.

Pero para interpretar la Chilena, solo los trovadores de Costa Chica.

Ellos son ases. Cada gallo en su gallinero canta. Y ellos están en su tierra, en su región. Ellos son los auténticos mensajeros de la inspiración, del ritmo, de la voz y del sentimiento costeño. Dejo en estas páginas constancia de mi admiración, de mi afecto, de mi cálido reconocimiento para los trovadores natos de nuestra Costa Chica de Oaxaca y Guerrero. Costa que hace tan sólo un siglo y medio era una región geográfica dividida desde 1848 por una línea imaginaria de carácter político para decir ahora hasta aquí termina Oaxaca y comienza Guerrero, pero eso es insuficiente para separar lo que el destino ha unido, por que sean oaxaqueños o guerrerenses, las familias como los trovadores, son las mismas en sus costumbres, en su forma de vida, en sus gustos, en su arte en su folklore, en su música, en su inspiración poética y en sus danzas. Una y la misma gran familia de Costa Chica, donde brilla el Son Costeño tradicionalmente llamado La Chilena.

Dos costeños han levantado alto la bandera del arte musical de Costa Chica: en Guerrero Agustín Ramírez y en Oaxaca, Álvaro Carrillo Alarcón. Deposito aquí un fervoroso homenaje de admiración y respeto; de cariño y gratitud para estos dos titanes del Son Costeño.

Cuando en el Tercer Encuentro de Chileneros de la Costa Chica, celebrado en Pinotepa Nacional en diciembre de 1992, Mateo Aguirre López y Juan Moisés Vargas de Ometepec; Aníbal Pérez y Chanta Vielma de Pinotepa, dieron los primeros rasguitos a sus guitarras, el gran juez que consagra a los buenos, el público, tributó ruidosos aplausos. Todos supimos en ese momento que estábamos escuchando a una Generación depositaria de la tradición costeña. Y escuchamos con atención y deleite y con gusto inefable, como hipnotizados, el ritmo musical de la tierra en que nacimos, interpretando con sentimiento, con la inspiración y la fuerza de quienes tocan y cantan porque para eso nacieron.

Los Chileneros de la Costa, Profesor Baltasar Antonino García, compositor sobresaliente de chilenas descriptivas, Director de la Casa de la Cultura de Pinotepa Nacional, trovador costeño nato y sus dos hijos y alumnos. Emocionaron cantando chilenas originales de su inspiración. Son representantes de una joven generación que recoge la antorcha del arte regional y la mantiene en alto. El compositor Antonino García es el iniciador del Encuentro de Chileneros que ha unido a trovadores oaxaqueños y guerrerenses en un solo as de devotos de los valores culturales de Costa Chica. Y ya hemos saboreado los frutos de este esfuerzo.

Alfonso Clavel, autor de Pinotepa es la Reyna, alcanzó largo y fuerte el aplauso por esta que es una de sus más afortunadas chilenas.

Hermilo Peña cuantos aplausos arrancó tocando chilenas con su saxofón que armonizaba con la voz de Lamberto Blanco, completando el dúo. Es un ejemplo magnifico cómo todos los trovadores costeños, artistas que jamás tuvieron que asistir al Conservatorio o a una Escuela de Música. Son trovadores que nacen con el don de tocar y cantar, son líricos.

Los Gallardo de Cruz Grande, Guerrero, se magnificaron con sus hermosos Sones de Arteza que han llevado a Europa, Estados Unidos y otros países.

Brilló en el Encuentro de Chileneros el Trío Costa Chica, que ya hemos reseñado como representantes del Son Costeño en la Capital de Estado de Oaxaca.

Original y bello conjunto de Tuxtepec, de milenaria tradición de nuestra cultura ancestral, la Chilena de Varitas, usan el cántaro, el cajón y una vaina o guaje para enriquecer el ritmo de la chilena, instrumento también llamado charasca hecha de guarumbo, para integrar el Fandango de Varitas, que ellos crearon y representan con maestría.

El conjunto Pinotepa de Don Luis, inspirado, bullanguero, autor de sus propias chilenas para cantarle a la mujer, al amor y a la tierra. Jóvenes que se afilian en la sucesión de generaciones para mantener vivo el arte que surge libre y espontáneo entre los costeños.

La lista es interminable porque aquí sólo he hecho referencia a quienes en esa ocasión asistieron a este evento de Chileneros que ya va formando tradición.

Pero en cada población de la Costa hay quien cante, toque, componga y baile los sones y chilenas de la Costa Chica.

En Lo de Soto, el magnifico cantante, compositor y sobresaliente intérprete de Álvaro Carrillo, el contador público Tomás Anica, cuyo primer L.P. editado por Promex es todo un éxito contundente por su inspiración, su voz privilegiada que identifica al auditorio con la Costa. Canta Anica bellamente: Cáncer, Como un Lunar, De ti Depende, El Bravero, Pinotepa, El Andariego, Con Cuidadito, Luz de Luna, Cada Muchos Años y Grito. Es decir, todo el disco con canciones de Álvaro. Es un sentido y aplaudido homenaje y una bella muestra de uno de los buenos trovadores de las Costa. Y después del primero, ocho L.P. más, ahora en el dúo Blanco y Negro, con Juan Estévez. Es ya una buena cosecha que va llevando hacia arriba, paso a paso, pero con firmeza hacia el éxito de cada vez mayores públicos que reciben con júbilo unas voces frescas, limpias, sonoras, de los trovadores costeños.

 

Foto: De izquierda a derecha: Lic. Andrés Fernández Gatica, autor de este libro, Raymundo Rey Añorve, de Soto, compadre de Álvaro Carrillo, aporta interesantes anecdotas y el C.P. Tomás Anica, trovador costeño y sobresaliente intérprete del Gran Compositor cuya chilena Huajintepec instrumentó Anica con gran éxito.

 

 

Costa Chica de Oaxaca y Guerrero, venero inagotable del arte popular; de la composición poética; de la música, del canto regional y de la danza, todo lo cual es la Chilena.

Y todos estos trovadores genuinos de la Costa, se reúnen y rinden pleitesía a aquél, que saliendo de la misma tierra, alcanzó la cúspide de la gloria, de la fama, por su talento, por su don, por su genio, por su inspiración, por su devoción al arte, por su entrega total, este paladín nacido en Cacahuatepec se llama: Álvaro Carrillo Alarcón.

 

EL CLUB FRATERNAL COSTEÑO

EL FANDANGO COSTEÑO

En el año de 1986 fue creado en la Ciudad de Oaxaca el Club Fraternal Costeño, a iniciativa de nuestra querida amiga la profesora Rosa Elia Añorve Ojendis, la gran ausente originaria de Cacahuatepec y de un grupo de costeños interesados en el rescate de nuestras tradiciones de la Costa Chica.

Desde entonces, cada año se lleva a cabo El Fandango Costeño que es una fiesta en la que desborda la alegría y mantiene viva la tradición folcklórica de la Costa.

Representativos de autoridades municipales y de la música, la canción y de la danza mestiza más característica de la Costa, el son costeño, La Chilena, ocurren a la Alameda de León en la Ciudad de Oaxaca para tocar, cantar y bailar; para vender las artesanías de aquella nuestra región y para exponer una muestra gastronómica costeña. Todo es alegría en este evento que el público disfruta plenamente.

Por la tarde se lleva a cabo un desfile. Una larga columna integrada de los representantes de cada población participante, acompañados de orquestas y conjuntos musicales típicos, hace el recorrido desde el Paseo Juárez hasta el Palacio de Gobierno del Estado. Las orquestas vienen tocando la alegre chilena y las parejas y grupos vienen bailando. Los balcones y las avenidas pletóricas del público que se extasía y contagia con el ambiente de fiesta y alegría. Esta es la presencia de La Costa Chica en la Capital del Estado.

En este evento se lleva a cabo un homenaje al gran compositor costeño Álvaro Carrillo Alarcón: se cantan sus canciones por los grupos folcklóricos. Quienes tienen la habilidad, recitan su poesía. Quienes tienen la inspiración dedican a él sus composiciones ya recitados, ya cantadas. Álvaro vive en el pensamiento y en el corazón de los costeños que no lo olvidad después de un cuarto de siglo de su sentida desaparición. Antes bien, cada día resurge su nombre, su música, su poesía, sus canciones.

El Fandango Costeño es una herencia que nos dejó su creadora, Rosa Elia Añorve Ojendis. Con su tremenda energía, con su iniciativa y gran amor al terruño, recorría la Costa invitando a Autoridades municipales y los bailarines, orquestas y músicos y cantantes para que participen en la muestra gastronómica. Es una obra ejemplar de unión social y cultural; de rescate de nuestros valores culturales costeños, que siempre han recibido el apoyo moral y económico del Gobierno del Estado. La casa de Rosa Elia fue siempre el punto de reunión de los costeños, quienes la recordamos cariñosamente, con el afecto y el amor que ella supo inspirarnos.
Actualmente representan el Club Fraternal Costeño las Profesoras Carmen Villa, Noemí Montes Cruz, Elfega Montesinos y otros entusiastas costeños radicados en la ciudad de Oaxaca, quienes representan en esta Ciudad las tradiciones vivas de La Costa.

 

 

Foto: El señor profesor Baltazar Antonino García, Director de la Casa de la Cultura de Pinotepa Nacional, promotor del Encuentro Chilenero que ha reunido a los trovadores costeños de Oaxaca y Guerrero; cantante y compositor de chilenas descriptivas.

 

 

 

HOMENAJE A ÁLVARO CARRILLO
(Chilena)
Profesor Baltazar Antonino Velasco García

Entre verde yucacatas
Y flores de jocotillo;
A quedado tu recuerdo
Grabado en la Costa,
¡Álvaro Carrillo!

Ay, la ra la…
¡Ay que dolor!
Todo mundo te ha llorado,
Álvaro, compositor.

Cacahuatepec, tu tierra,
Hermosa como ninguna;
Te miró desde chiquito;
Con charpe en la mano
Y volando en la luna.

Ay, la ra, la … etc.

En Chapingo tú estudiaste
De agrónomo, la carrera;
También allí compusiste
Algunas canciones,
Tal vez las primeras.

Ay, la ra la … etc.

Cucluxte era tu pelo
Y tu corazón bohemio;
Mientras un trovador cante
Tus bellas canciones,
No te olvidaremos.

Ay, la ra la… etc.

 

A CARRILLO
(Pasillo)
Profesor Baltazar Antonino Velasco García

A Álvaro, bohemio, de inspiración profunda;
Las musas que llegaron a ti por buena suerte,
Vertieron en tu estro con gran magnificencia:
Atributos que tu alma, presintiendo tu muerte
Recogió y los plasmó en tu existencia,
Ofreciéndole a Eros, tus versos como ofrenda.

Costa Chica, tu tierra, de singular belleza;
Aleteó en tus canciones, se posó en tus poemas,
Refugió en tu carillo, se sublimó en tu ausencia…
Inexorablemente se cumplió tu destino,
La barca de la muerte te llevó hacia otros mares…
Los dioses que marcaron tu tan trágico Sino,
Oyendo están, sin duda, tus más bellos cantares.

 


Los Arizmendi: Lucio, Benito, Raúl, Isidro, José y Miguel.

Los hermanos Arizmendi son una familia de artistas y compositores. Tocan, cantan, componen y bailan la música folcklórica del Estado de Guerrero. Originarios del Ejido Nuevo, Municipio de Acapulco, bien representan la música, el canto, la poesía y la danza de la Costa Chica de Oaxaca y Guerrero con la chilena; los corridos de Tierra Caliente, Sones y Gustos; los sones de tarima de Chilpancingo, Tixtla y Chilapa y los huapangos de Costa Grande. Conocerlos y tratarlos de encontrar amistad franca, abierta, fraternal del costeño, generoso, hospitalario. De todo esto soy testigo.

Son auténticos conocedores de la música costeña. Distinguen con precisión El Gusto, El Son de Tarima, El Huapango, La Chilena, El Bambuco, Pasillos y dan a cada ritmo el rasgueo y el golpe auténtico en cada caso.

“Conocí a Álvaro Carrillo por conducto del Prof.. Miguel Gallardo, quien me llevó a México. En esa ocasión Álvaro con su propia mano me inscribió como compositor. Tuvimos que cambiar el nombre de algunas composiciones porque ya había otras registradas con el mismo nombre. Fue muy gentil conmigo y si yo hubiera permanecido en México, estoy seguro que me habría ayudado” nos dice el profesor Miguel Arizmendi y agrega:
“En otra ocasión estuve en México; invité a comer a Álvaro y estuvo cantando y tomando. Permanecimos ahí muchas horas, porque llegó un conjunto musical y Álvaro cantó con ese conjunto. - ¿Pero, de verdad no tomas?, me preguntó.
Y yo contesté: - No, no tomo.
- Entonces no vas a triunfar, repuso.
“Yo soy un admirador del talento de Álvaro. El compuso chilenas que tienen el ritmo de la chilena en toda su pureza; no tienen la influencia del huapango”.

Los Hermanos Arizmendi han editado sus propios discos y su propia composición poética. Forman un grupo verdaderamente representativo de nuestra tradición folcklórica de la Costa Chica de Oaxaca y Guerrero.

Pedro de la Cruz.
Uno de los más entrañables amigos de Álvaro, fue Pedro de la Cruz, originario de Ometepec, Guerrero. Se conocieron desde muy temprana edad: Pedro estudiaba en Huajintepec cuando Álvaro era alumno del Internado Agrícola en Amuzgos. Se conocieron en los eventos sociales, culturales y deportivos que celebraban sus escuelas.

Más tarde coincidieron en la Ciudad de México. Los dos seguían estudiando, cada uno en su vocación; pero siempre estuvieron en contacto. Desafortunadamente Pedro no termino sus estudios. Comenzó a trabajar en una tienda ubicada muy cerca del bar El Barco de Plata. A este centro visitado por muchos cantantes y compositores asistía Álvaro. Ahí llegaba Pedro de la Cruz y lo ayudaba económicamente para que Álvaro pudiera visitar o tratar de entrevistarse con personalidades que pudieran ayudarlo para dar a conocer sus composiciones. Pedro alquiló una casa inmediata a aquel centro de reunión y ahí vivió Álvaro por algún tiempo y ahí encontró a su amigo Pedro, siempre generoso y animoso para impulsarlo. Llamaban a aquel local La Cobacha. Álvaro en lo personal decía: es la cueva. Pedro sentía gran satisfacción de apoyar a Álvaro. Deseaba con todo entusiasmo que Álvaro triunfara. Y triunfó.

Pedro de la Cruz fue también el amigo que presentó a Álvaro con la que luego sería su esposa, Ana María Inchaustegui Guzmán, de Ometepec.

Álvaro era persona de gran simpatía, modesto, callado; su alegría era proverbial. Donde Álvaro estaba siempre había rasgueo de guitarra, canciones, copas, buen humor. Esto es, ambiente bohemio. Nunca se envaneció con el triunfo ni se deprimió cuando la vida lo puso a prueba. Siempre fue optimista y un gran convencido de que triunfaría y así llegó al éxito. Sus amigos muy cercanos: Eleazar Jiménez, Pedro de la Cruz, Juan Clemente, autor de la chilena La Soteñita; Félix Moyado, que tanto lo ayudó moral y económicamente; Eligio Cariño: Raymundo Añorve, su compadre, Rey de Soto.

Álvaro vivió intensamente el medio siglo que estuvo en este Mundo y su voz, su inspiración, su don de gente, su genio, irradió a todos los países y después de casi un cuarto de siglo, sigue vivo en el pensamiento, en el corazón de los mexicanos y de tantos extranjeros que continúan escuchando y cantando sus canciones. Álvaro es el mensajero genial de la poesía, de la música, del canto de México. Es el bohemio de la canción romántica.

Como Ingeniero sólo ejerció unos cuantos meses al lado de su compañero de generación el Ingeniero Amador Terán, Delegado de la Secretaría de Agricultura de Pachuca, Hidalgo, por recomendación del señor Ingeniero Norberto Aguirre Palancares, entonces secretario de la Comisión Nacional de Maíz, de cuya institución era Presidente el infortunado licenciado Gabriel Ramos Millán, mi Padrino de Generación en la Escuela Nacional de Jurisprudencia, llamado El Apóstol del Maíz, trágicamente muerto en un accidente aéreo en el Popocatepetl cuando regresaba de la Ciudad de Oaxaca.

Pedro de la Cruz, Daría Montealegre, Felix Moyado, Eleazar Jiménez, Carlos Madrigal: en nombre de los costeños, gracias por el generoso e incondicional apoyo que dieron al símbolo de la Costa Chica de Oaxaca y Guerrero, al Genio Costeño: Álvaro Carillo.

LA PELICULA SABOR A MI

Entre las personas que conocimos y tratamos a Álvaro y entre tantisimos simpatizadores y admiradores de su talento; de su inspiración; de su lucha; de su entrega; de su esfuerzo titánico para alcanzar el éxito, de sus cualidades innatas como compositor, como cantante, como interprete de sus propias canciones; como representante de la canción mexicana; como un artista que por sus propios merecimientos alcanzó la cumbre de la gloria, reconocido en todo el mundo, nada, nada vimos en esa película mediocre como son sus directores Carlos Amador y Alberto Isaac. Ellos usaron el fruto del talento de Álvaro, Sabor a mi, como señuelo para a traer público; para ganar dinero y no les importó rescatar los valores culturales y artísticos que Álvaro dio a México y al mundo. Y no solamente, sino que además denigraron el nombre de Álvaro presentándolo como un borracho que mendigaba un café, en la casa de La Bandida.

El rechazo para la película y para sus mediocres productores, es unánime. Ellos se quedaron se quedaron con el dinero que buscaron y con el desprestigio como malos productores, quienes además de haberse servido del nombre de Álvaro, lo denigran y menosprecian.

Álvaro no fue un borracho, fue un bohemio como lo fueron José Alfredo Jiménez, Agustín Lara, el Capitán Primero de Caballería Jorge Negrete, El Charro Cantor. Ellos necesitaron del ambiente en el cual se daba la inspiración de su genio.

Álvaro se comportó siempre con dignidad, como en el caso concreto cuando los compositores llegaron juntos a la invitación que Agustín Lara les hizo y éste, por broma, confianza o amistad con sus amigos dijo que nadie pasaría sin antes besarle la mano. Todos pasaron menos Álvaro, quien se negó: “¿Por qué iba a besarle la mano si también yo soy compositor?”. Y en otro de los casos es donde asistió a una reunión invitado por una dama aristocrática e influyente quien le dijo: -“Pasa, siéntate. Espérame, regreso en un momento”. Después de esperar Álvaro por un prolongado espacio y viendo que la señora no regresaba, salió de la casa, se fue y luego compuso la canción Seguiré mi viaje, que tanto éxito alcanzó. En estas actitudes, así como otras narradas en el transcurso de este libro por personas que realmente convivieron con él, se dibuja la personalidad y la dignidad de Álvaro. Nada de esto hubo en esa película.

Nada de lucha, de entrega, de la tenacidad. Nada de las largas horas diarias de estudio; horas de lectura que dedicó Álvaro, quien además fue una persona culta, preparada, pues estudió y terminó una carrera profesional.

A quienes piensen que los hijos de Álvaro fueron responsables por haber aprobado el guión de la película, les diré que están en un error. Ellos no tuvieron intervención en ese asunto. En la sucesión de los bienes de Álvaro había un albacea que representaba todos los asuntos y los resolvía; pero no puede imputársele casos como los de la película, que requieren preparación específica profesional para juzgar y porque además actuó depositando su confianza en quienes se ostentaron como directores y sólo tenían intereses económicos.

EL MATRIMONIO

El matrimonio es uno de los momentos más importantes en la vida de todo ser humano. Los otros dos lo son el nacimiento y la muerte.

Por decirlo de alguna manera, los seres humanos somos como unidades de energía cósmica. De energía vital; de energía espiritual. Nuestra vida se desenvuelve en varios planos, de los cuales ordinariamente sólo vivimos o nos damos cuenta, a veces, del plano material: la carne, el hueso y la sangre. Pocos viven la vida auténticamente espiritual.

El matrimonio ideal es el que une a un hombre y a una mujer de la misma energía vital, porque entonces existe armonía entre ambos; existe pleno entendimiento: lo que el hombre desea, lo que desea la mujer; y lo que la mujer desea, lo desea el hombre. La pareja es capaz de comprenderse y de vivir en armonía. Desafortunadamente para la humanidad, esto no es lo más frecuente.

 

 

Foto: Todo era felicidad para Álvaro Carrillo en el día de su matrimonio con la distinguida señorita Ana María Inchaustegui, desde entonces de Carrillo, originaria de Ometepec Guerrero.

 

 

 

Vivía Álvaro en la colonia Portales de la Ciudad de México y estaba siempre en contacto con las familias y amigos de la Costa Chica de Oaxaca. Entre otras, con Daría Montealegre Meza y su familia. Así conoció a Conchita Alarcón, también originaria de Cacahuatepec. De ella se enamoró y le llevó serenata. Ella vivía rumbo a Peralvillo. Y Conchita le correspondió. Se inició el noviazgo a escondidas de la familia de ella y así llegaron a casarse civilmente. Vivieron casados cuatro años y tuvieron dos hijas: Rosa Elena, una pequeña niña que falleció. Más adelante tuvieron otra hija a la que registraron con el mismo nombre. Era la época de pocos recursos económicos y Conchita tuvo que trabajar en la Central de Telégrafos para ayudar al sostenimiento de la casa. La niña quedaba bajo el cuidado de una sirvienta, la hermana de Conchita, Teresa se llevó a la niña consigo para cuidarla mejor, pero sin el consentimiento de Álvaro. Cuando él llegó, como era natural se molestó muchísimo y éste fue el motivo de la separación y el divorcio. Nunca más pudo ver a su hija a la cual verdaderamente quería. Tanto, que al no tenerla, para ella compuso la canción, que surgida del amor de un padre, se extendió por todo el mundo:

AMOR MIO

Amor mió,
Tu rostro querido
No sabe guardar
Secretos de amor.

Ya me ha dicho
Que estoy en la gloria
De tu intimidad.

No hace falta
Decir que me quieres
No me vuelvas loco
Con esa verdad.

No lo digas,
No me hagas que llore
De felicidad

Cuanta envidia
Se va a despertar,
Cuántos ojos
Nos van a mirar.

La alegría de todas las horas
Prefiero pasarlas
En la intimidad.

Olvidaba decir que te quiero
Con todas las fuerzas
Que el alma me da.

Quien no ha amado
Que no diga nunca
Que vivió jamás.

La niña Rosa Elena vivió, creció y fue educada al lado de su madre y de su tía Teresa. Actualmente es doctora en el ejercicio de su profesión. Para la primera hija suya, Rosa Elena, Álvaro compuso la canción Arrullo.

El divorcio separó tajantemente a Álvaro de Conchita. Ella siguió trabajando en Correos. Cuando fue de vacaciones a Cacahuatepec, de regreso, el camión en que viajaba chocó y ahí murió. En fecha posterior a la muerte de Álvaro. Al funeral de él asistió Conchita y llevó a su hija Rosa Elena.

Pedro de la Cruz, el amigo inseparable de Álvaro, fue el conducto para que el compositor conociera a una linda muchacha originaria de Ometepec, hija del español don Pedro Inchaustegui y de la Costeña de Huajintepec, doña Eloina Guzmán Añorve. Ella fue Anita, Ana María Inchaustegui Guzmán. De ella se enamoró Álvaro y tuvo la fortuna de ser correspondido. Ocho largos años duró el noviazgo, con el pleno conocimiento y consentimiento de doña Eloina; finalmente contrajeron matrimonio en la Ciudad de México.

Ese día llovió en abundancia y Álvaro y Anita salieron para Cacahuatepec, en donde pasaron su luna de miel, en la casa del señor Salvador Añorve Reyna. El matrimonio de Álvaro y Anita siempre fue muy bien avenido. Ella era de una gran simpatía y comprensión para la vida bohemia de Álvaro. Lo recibía siempre contenta cuando él llegaba a su casa, aún en las frecuentes ausencias de días enteros. Sabía que estaba casada con un hombre cuya vida no era la de un hombre común y corriente.

Vivió enamorada de su marido; lo quiso y le disculpó siempre sus fallas, consecuencia de su vida de músico, cantante y compositor, que no conocía reglas rígidas. Álvaro fue un afortunado en este matrimonio pleno de armonía.

Álvaro concursó y ganó el primer lugar en La Canción Mexicana, en el Puerto de Veracruz. Cuando fue a recibir el premio, lo acompañó Anita y las esposas de otros amigos que también fueron con Álvaro. Con ellos se desapareció tres días y cuando regresó al hotel, cargando todo un complejo de culpa, le llevó serenata a su esposa cantándole Como un Lunar. Ella siempre tan comprensiva, agradeció la serenata y le dijo a su esposo: -“Comprendo que, como se lleva un lunar, todos podemos una mancha llevar; pero tú eres ya un tigrito”. Esta anécdota nos muestra una mujer merecedora de un hombre que fue genial, talentoso y no por ello no Podía Fallar.

Álvaro y Anita tuvieron cuatro hijos. Dos hombres, Pedro Álvaro y Mario Alberto; dos mujeres, Ena Maritza y Georgina Lorena.

Anita coleccionó las publicaciones de los diarios y revistas que refieren los actos públicos, ceremonias, eventos sociales y culturales en los cuales participó Álvaro y que muestran el desarrollo de sus éxitos, principalmente durante los años 1967 y 1968, cuando el nombre de Álvaro sonó fuerte nacional e internacionalmente, cubriendo con su voz, con su música, con su inspiración por si y a través de sus numerosos y famosos intérpretes, el escenario integrado por toda la superficie del globo terrestre. Esta es la dimensión que alcanzó el costeño Álvaro Carrillo.

LOS HERMANOS CARRILLO INCHÁUSTEGUI

La entrevista que tuve con los hermanos Pedro Álvaro, Mario Alberto, Ena Maritza y Georgina Lorena Carrillo Inchaustegui, hijos del gran compositor Álvaro Carrillo, me causó una muy grata impresión, no solo por la cortesía con que me trataron, sino porque a través de la conversación pude darme cuenta de que los cuatro jóvenes, habiéndose formado solos, han alcanzado una gran madurez y un alto sentido de responsabilidad; una percepción clara del sentido de su vida; y viven en armonía, siempre unidos.

Cada uno está demostrando en la práctica un esfuerzo constante por su superación.

Pedro Álvaro, el mayor, terminó ya su carrera como ingeniero Electrónico y actualmente es Director del Estudio de Grabaciones de la Sociedad de Autores y Compositores de la República Mexicana.

Mario Alberto estudia la Licenciatura de Relaciones Internacionales en la Universidad de las Américas.

Los dos hermanos tocan y cantan. Sigue así la tradición iniciada por su abuelo paterno don Francisco José María Carrillo y continuada por su Padre Álvaro Carrillo.

Ena Mariza muestra su exquisita sensibilidad, dedicada al estudio de la pintura. A ella hice una entrevista por separado en la Ciudad de Oaxaca, que es donde le gusta vivir.

Y la más pequeña, Georgina, a quien cariñosamente llaman Gina sus hermanos y lleva también el nombre de Lorena, está dedicada al estudio de la Licenciatura en Idiomas, en el Colegio Anglo Americano. Estudia Italiano, Alemán y Francés.

Todos viven en la Ciudad de México.

En verdad son jóvenes que sirven de ejemplo a la juventud mexicana, pues aun habiéndole faltado sus padres desde los primeros años de su vida, han sabido encausarse y honrar el nombre de sus progenitores. Cuando éstos fallecieron, quedaron bajo el cuidado de su abuela materna, la señora Eloina Añorve Guzmán de Inchaustegui, originaria de Huajintepec, Guerrero y cuando ella faltó el apoyo lo recibieron de su tía, hermana de su mamá Ana María Inchaustegui de Carrillo, originaria de Ometepec, Guerrero.

 

Foto: Los hermanos Carrillo Inchaustegui: De izquierda a derecha, atrás: Pedro Álvaro y Mario. En el Centro Ena Maritza. A la derecha Georgina “Gina” Lorena y en el centro una dama de su familia.

 

 

 

He aquí los conceptos expresados por ellos:

“Poco conocimos a nuestro padre, Álvaro Carrillo, ya que como ustedes podrán verificar en este libro, estábamos muy pequeños cuando él y nuestra madre fallecieron. Sin embargo, siempre hemos estado rodeados de amigos que realmente lo quisieron y nos relatan, lo mejor posible, los detalles más significativos de su vida.

“A la vez, nosotros siempre hemos creído que la mejor historia de nuestro padre, está en la profundidad e intimidad de sus canciones, y lo admiramos. Lo admiramos como padre y como ser humano, ese extraordinario ser humano que llevaba dentro. Sabemos los grande que es y fue como compositor”.

“Deben comprender entonces, que es difícil escribir algo para nuestro padre, sin poner el corazón y el alma sobre estas letras, que no tratan ni de defenderlo, ni de exaltarlo, pues de él habla su obra”:

“Nosotros “Diariamente”, como probablemente diría, lo extrañamos y a la vez lo sentimos a flor de piel, pues está presente en todo lo que hacemos, vivimos y soñamos”.

“Este libro es un homenaje a Álvaro Carrillo, por parte de un hombre que trata de expresar su admiración con honestidad mediante este texto biográfico, con el cual, esperemos descubrir cosas de nuestro padre, que hasta ahora permanecieron ocultas”.

“Nosotros también esperamos mucho de este libro, y así podernos olvidar de películas y librachos con vanos fines comerciales”.

“Que la vida nos otorgue la que cada uno hemos sembrado”, y si hemos sembrado verdades, que cosechemos honestidad.

“Gracias por su empeño en esta obra licenciado Andrés Fernández Gatica, y que la vida le de lo que usted está sembrando”.

PEDRO ÁLVARO, MARIO ALBERTO, ENA MARIZA Y GINA LORENA CARRILLO INCHAÚSTEGUI

E.N.A. Marisa.

Ena Marisa es la penúltima hija de Álvaro. Es una niña encantadora; de un carácter muy agradable. Sencilla, bonita y de una dulzura singular.

“Nací en la Ciudad de México, pero fui registrada en la Ciudad de Oaxaca. Yo no conocí a mis padres. Sólo tenía tres años cuando ellos tuvieron el accidente que les ocasionó la muerte el 3 de abril de 1969”.

“Mis papás me pusieron Ena, porque son las siglas de la Escuela Nacional de Agricultura, donde estudió mi papá. Mi mamá fue Ana María Inchaustegui Guzmán. Ella murió el día 4 de abril de 1969”.

“Mis abuelos paternos fueron José María Carrillo y Candelaria Morales. La mamá adoptiva de mi papá fue Teodora Alarcón. Por eso lleva su apellido”.

Cuando mis papás murieron, nos quedamos con mi abuelita materna, Eloina Guzmán Añorve. Y cuando ella murió, nos quedamos solos mis hermanos y yo. Desde entonces, desde 1978, vivimos solos.

Mi hermano Pedro Álvaro lleva el nombre de mi abuelo materno don Pedro Inchaustegui y el nombre de mi papá.

“Mi hermano Mario Alberto lleva el primer nombre porque así se llamaba el propietario de un automóvil en el cual él nació. Cuando el señor Mario, auxiliando a mi mamá como vecino que era, la llevaba al sanatorio”.

“Mi hermana es Georgina y le decimos Gina”.

¿Qué se siente ser hija de un hombre famoso?

“Se siente muy bonito. Me emociona mucho ver cómo quieren los costeños a mi papá. Y que después de tantos años no lo olvidan. Me siento muy orgullosa de saber que mi papá alcanzó fama internacional; y que tantos cantantes famosos cantan sus canciones. Les doy las gracias por esta entrevista”.

LA PRENSA

Los periódicos y revistas de mayor circulación publicaron incontables comentarios acerca del popular compositor Álvaro Carrillo:

La revista Cinelandia el día 7 de Agosto de 1967 dice: “José Feliciano se impone en Argentina con una canción de Álvaro Carrillo, que grabará durante su visita a esta capital. Se trata de Sabor a mí… logró vender cincuenta mil copias en menos de dos meses”.

En el Sol de México el 2 de agosto de 1967: “Sigue el hits internacional de la C.B.S. colocando en primeros lugares de popularidad nuevos y fabulosos los números de Percy Faith con su versión de La Mentira, de Álvaro Carrillo.

Diario de la Tarde del 3 de Agosto de 1967: “Day avisó a través de la CBS de Nueva Cork, que grabará próximamente la melodía No, de Armando Manzanero. Ya antes otra canción mexicana Sabor a mí de Álvaro Carrillo.

El Nacional del tres de agosto de 1967: “El cantante de ranchero Jorge Macías, está promoviendo la melodía El Bravero de Álvaro Carrillo…”

Universal 4 de agosto de 1967: “La Mentira en el hit Parade. Según reportes del Hit Parade Norteamericano La Mentira, de Álvaro Carrillo, se encuentra en uno de los primeros lugares de interpretación de Percy Faith y en la actualidad aún cuando esta melodía ya tiene bastante tiempo de haberse colocado y escuchado en México, está programada en varias de las más escuchadas radiodifusoras estadounidenses…”

Novedades del 5 de agosto de 1967: “La pecosita Doris Day, traducida al inglés, en Hollywood solamente ha grabado hasta la fecha una canción mexicana Sabor a mí, de Álvaro Carrillo.

“La Prensa del 8 de agosto de 1967: “Álvaro Carrillo, uno de los compositores románticos que ha dado la pelea a los ritmos exóticos en estos últimos tiempos, tienen la oportunidad de TV en el programa que jefaturan Linda Arce y Salvador García…”

Jueves de Excélsior el 10 de agosto de 1967: “Un éxito constituyó la fiesta organizada por los compositores de México a control remoto televisión-radio desde el Club Deportivo Italiano, con motivo de haberse firmado interesantes convenios con USA y Canadá para los autores de México…Chelo Velásquez, Pedro Vargas, Alejandro Algara, Daniel Riolobos, Linda Vera, Álvaro Carrillo… Fueron largamente aplaudidos…”

Excélsior 10 de agosto de 1967: “El Compositor Álvaro Carrillo, quien tiene éxito con sus interpretaciones a sus propios números, recibió ayer proposiciones en una serie musical de T.V…”

Revista Venus 11 de agosto de 1967: “Se internacionaliza la triunfadora canción de 1966 La Mentira del Compositor Álvaro Carrillo. Percy Faith, Director y arreglista norteamericano la llevó a los acetatos”. Para Álvaro esto constituye una enorme satisfacción y sólo dice al reportero: “Reconozco la calidad del Maestro Faith, no sólo como director, sino como arreglista y le agradezco el deseo de internacionalizar mi música…”

El Nacional del 13 de agosto de 1967: “El miércoles será el baile de los Locutores. Seis orquestas musicales y varios artistas invitados tomarán parte en el XI gran baile anual… figurarán Irma Dorantes, Carlos Lico, Los Cuatro Brillantes, Los Hermanos Reyes, Álvaro Carrillo…”

La Extra de Noticias del 18 de agosto de 1967 anuncia a Álvaro Carrillo en Rincón de Goya.

Excélsior del 10 de noviembre de 1967: “El actor y cancionista George Chakiris, nacido en Ohio, quien se hizo famoso la comedia musical Amor sin Barreras, filmada en Londres, grabó discos de larga duración en el cual incluyó Sabor a mi del compositor mexicano Álvaro Carrillo…”

Esto del 9 de noviembre de 1968: “La Mentira de Frank. Ya está en el mercado nacional la versión que realizó Frank Sinatra de la canción del inspirado compositor mexicano Álvaro Carrillo La Mentira que en el idioma de Shakespeare titularon Yellow Days. Por demás está decir que la versión de Frank es realmente estupenda, pero lo que si hay que hacer resaltar es qye esta canción mexicana ocupa actualmente el segundo lugar de honor en el Hit Parade de E.E.U.U…”

Extra de Noticias del 12 de noviembre de 1968:
“Próximo debut de Álvaro Carrillo, naturalmente en Cartier”. El día 13 de ese mismo mes: “Próximamente Álvaro Carrillo y Martha Hernández en Cartier”.

Diario de la Tarde de 14 de noviembre de 1968: “Álvaro Carrillo y su voz. Cobra dos millones de pesos. Su musa: todas la mujeres. El compositor Álvaro Carrillo todas las noches pulsa su guitarra en un bar de la calle Morelos. Y al tiempo que arranca melodías de su lira su voz dice: “Lo que he vivido”, mientras el publico empieza a pedir más: “¡Otra, otra!”. Álvaro con su voz ronca agradece los aplausos y canta otra de sus canciones, y con su guitarra, una sola guitarra en la noche provoca euforia y despierta sentimientos olvidados. En su haber tiene, según dice, cerca de quinientas canciones, unas más populares que otras y algunas inéditas. Sin embargo, como buen padre, tiene preferencia por Celia y Amor mío que le abrieron las puertas de la gloria…”

Todas estas notas, y otras muchas que por falta de espacio no transcribo, fueron coleccionadas por la señora Anita Inchaustegui de Carrillo, esposa de gran compositor. Del álbum que ella formó las tomé por generosidad de los hermanos Carrillo Inchaustegui.

LA MUERTE

Cuando Muhammad Subuh Sunohadiwidjojo, Guía Espiritual de subud en el Mundo, el profeta de nuestro tiempo, a quien cariñosamente llamamos Bapak, fue preguntado: “-Bapak ¿Qué hay después de la muerte?” El contestó: “Después de la muerte está la vida. La vida que no termina. La vida que no requiere el cuerpo físico para existir. Bapak siempre les dice la verdad y ustedes podrán comprobarlo”.

Y en realidad, a través de múltiples experiencias y a lo largo de un tercio de siglo, hemos podido comprobar que la muerte es sólo un cambio de vida. Una forma diferente de vivir a la ordinariamente conocida. Para vivir en este mundo, necesitamos carne, el hueso y la sangre. Cuando esta manifestación de vida termina, comienza la vida de los sin cuerpo, como decían nuestros antepasados. En la otra vida están multiplicados los sentidos ordinarios vista, olfato, gusto, oído, tacto, voluntad, sentimientos, más no la mente. Estos sentidos se prolongan al nivel auténticamente espiritual, sin soporte físico. Esto no es una creencia, ni una teoría, sino una autentica realidad espiritual comprobada a través del proceso de desarrollo interno.

 

Foto: Los ataúdes de Álvaro Carrillo y su distinguida esposa Ana María Inchaustegui de Carrillo, recibiendo el homenaje luctuoso de familiares y amigos, el día 4 de abril de 1969, fecha en la que fueron sepultados en el Panteón Jardín, Sección de Compositores de la Ciudad de México.

 

 

 

La hora de la muerte para Álvaro Carrillo y su querida esposa Ana María Inchaustegui de Carrillo llegó el día 3 de abril de 1969, a las 14 horas. Llegó trágicamente y conmovió no sólo al medio artístico, sino a muchos países del mundo.

La Revista Impacto del 16 de abril publicó una página con fotografías de Álvaro; otra acompañado de Linda Arce cantando sus canciones. El encabezado dice: “SENTIDA MUERTE DEL INSPIRADO COMPOSITOR ALVARO CARRILLO”. Fotografías de los dos ataúdes de Álvaro y de Anita. Momentos en los que bajaron a su tumba, ante una multitud cuyo corazón se oprimió.

En la revista La voz del Actor, el titulo del reportaje: “En desgraciado accidente de automóvil, murió el compositor Álvaro Carrillo”. Una fotografía de Álvaro aparece cantando acompañado del Mariachi Vargas de Tecalitlán.

En la revista Alarma una fotografía de Álvaro acompañado con su guitarra de Linda Arce, cuando estrenó La Mentira, en el Salón de la Sociedad de Autores y Compositores; apadrinó el acto Claudio Estrada.

En la Revista Cine Mundial el título: “Drama, ayer, con los hijos de Álvaro Carrillo”, se refieren al momento en que tuvieron que decirle a los niños que sus padres habían fallecido.

De este modo, el día posterior al infortunado accidente, el 4 de abril, gran número de diarios publicaron la lamentable desaparición de Álvaro. Citamos algunas publicaciones con tan sólo el título de los numerosos artículos.

El Universal: “Murió el compositor Álvaro Carrillo”.

La Prensa:”Álvaro Carrillo se mató en accidente de automóvil”.

El Heraldo: “Álvaro Carrillo, compositor de La Mentira, Sabor a mí y otras canciones, se mató ayer, en un accidente automovilístico”.

Novedades: “Álvaro Carrillo, el popular compositor, se accidentó ayer en la carretera y perdió la vida”.

El Sol de México: “El Compositor Álvaro Carrillo murió ayer”.

Ovaciones: “Falleció en trágico accidente el compositor Álvaro Carrillo”.

El Nacional: “Falleció en un accidente el compositor Álvaro Carrillo. Su esposa, muy grave, sus hijos están ilesos”:

El Nacional del 5 de abril: “Falleció en la madrugada de ayer la esposa de Álvaro Carrillo; juntos serán inhumados hoy”.

El Sol de México del 5 de abril: “Álvaro Carrillo y su esposa serán sepultados a las 14 horas en El Jardín”.

El Heraldo del 5 de abril: “Falleció la esposa de Álvaro Carrillo. Drama de cuatro niños que han quedado huérfanos”.

Novedades del 5 de abril. Esquela: “La Dirección de la Novela Musical se une al dolor que embarga a los familiares del compositor, señor Álvaro Carrillo por su sensible deceso, acaecido el día 3 de abril de 1969”. En el mismo periódico y fecha, dos esquelas más: “La Sociedad de Autores y Compositores de Música, S. de A. y la Sección de Compositores del Sindicato de Trabajadores de la Producción Cinematográfica de la R.M., participan el sensible fallecimiento del compañero compositor Álvaro Carrillo Alarcón, Secretario del Consejo Directivo de la SACM y Secretario del Interior de la Sección de Compositores del STPC de la R.M., acaecido el día 3 de abril a las 18.30 horas en esta ciudad. Consuelo Velásquez, presidenta de la SACM. Carlos Gómez Barrera, Secretario General de la Sección de Compositores del STPC de la R.M.

Nota: El cortejo fúnebre partirá del domicilio social de los compositores en Ponciano Arriaga No. 17 a las 11 horas y el sepelio será en el lote de Compositores del Panteón Jardín”.

La otra esquela de la misma Institución dice: “Tienen la pena de participar el sensible fallecimiento de la señora Ana María Inchaustegui de Carrillo, esposa del secretario del Consejo Directivo del STPC de la R.M., Maestro Álvaro Carrillo Alarcón, acaecida el día 4 de abril a las 4:30 horas en esta Ciudad, y se une al dolor de los familiares y amigos de la desaparecida”:

Los hechos ocurrieron así: “El profesor Caritino Maldonado era Gobernador Electo del Estado de Guerrero y amigo de Álvaro, a quien invitó con su familia para que asistiera a la toma de posesión de la nueva Administración de Chilpancingo. De regreso de este evento, Álvaro y su esposa; sus dos hijos pequeños Álvaro y Mario, viajaban en un automóvil Falcón 1968, propiedad de Álvaro. Lo manejaba “El Negro Rafa”. Venían a cien kilómetros de velocidad, a la altura del kilómetro 12 de la autopista México – Cuernavaca; es decir, llegando a la caseta de la Ciudad de México, terminando ya el viaje. En el carril opuesto circulaba una camioneta guayin manejada por la señora María Méndez Hernández, empleada de PEMEX, cuyo vehículo fue golpeado por la parte de atrás por un autobús de pasajeros que no pudo ser identificado. La camioneta, como efecto del impacto que recibió, saltó del camellón central de la autopista y calló del otro lado en el momento preciso que llegaba el automóvil de Álvaro. Se produjo un choque frontal donde resultó muerto instantáneamente el chofer de Álvaro, señor Rafael Vilchis Vallejo. La señora Ana María Inchaustegui de Carrillo recibió un golpe en la frente con la armazón del asiento del chofer, mismo que la puso en estado de coma.

El Sol de México, del 11 de abril publicó una nota que dice: “La Causante del Accidente en el que murió Álvaro Carrillo, consignada. María Méndez Hernández, empleada de Petróleos Mexicanos, fue consignada por la Procuraduría General de la República como presunta responsable de varios delitos cometidos en el accidente automovilístico en el que perdieron la vida el compositor Álvaro Carrillo Alarcón, su esposa y su chofer, en la autopista a Cuernavaca, hace varios dias”:

“La consignación la hizo ante el juez segundo de distrito en materia penal. Como presunta de homicidio múltiple, lesiones y daño en propiedad ajena. María Méndez Hernández se encuentra encamada en el Hospital de Petróleos Mexicanos, pues también resultó herida en el trágico accidente”.

“El peritaje realizado sobre el accidente demostró la culpabilidad de María Méndez. Ella declaró que había rebasado a un automóvil que viajaba a poca velocidad por el carril derecho de la autopista y que realizó la maniobra; un autobús de los llamados panorámicos la alcanzó y que el golpe hizo que el automóvil brincara del camellón central y fuera a estrellarse contra el auto en el que viajaba el compositor Álvaro Carrillo, su esposa e hijos”.

“Sin embargo el peritaje señala que María Méndez rebasó cuando el autobús se encontraba a 25 metros aproximadamente, y que por la velocidad no era posible que el autobús realizara ya ninguna maniobra para evitar golpear a la camioneta tripulada por la imprudente mujer”:

Últimas noticias del 10 de abril, en su segunda edición publicó una nota con el mismo contenido que la ya descrita.

Novedades el 6 de abril: “Consternación por el deceso del autor oaxaqueño. Reposan en el Lote de Compositores del Panteón Jardín, Álvaro Carrillo y su esposa. Aceves Mejía, Lucho Gatica, Los Montejo, entonaron canciones suyas, en la postrer despedida. Palabras de Gómez Barrera, José Luis Caballero. Al lado de otros grandes compositores como Tata Nacho, Talavera, Monge, Curiel, Arcaraz”.

En Nacional 6 de abril: “Álvaro Carrillo bajo su tumba, entre lágrimas de los compositores. Su esposa descansa junto a él. El Inspirado Autor deja más de 150 canciones inéditas”.

El Universal del 6 de abril: “Inhumaron ayer al Compositor Álvaro Carrillo y a su esposa”.

El Sol de México del 6 de abril: “Álvaro Carrillo y su esposa recibieron cristiana sepultura”.

El Sol de México, 1ª. Edición del 6 de abril: “Emotivo adiós al Compositor Álvaro Carrillo. Canciones y poesía al ser inhumado… Junto a los restos de su esposa, descansa en el Panteón Jardín. Los restos mortales del compositor oaxaqueño Álvaro Carrillo y los de su esposa, señora Ana María Inchaustegui de Carrillo, fueron inhumados ayer en el lote de Compositores del Panteón Jardín de esta Capital. Centenares de personas, entre compositores, artistas, familiares y admiradores, acompañaron hasta su ultima morada al compositor y poeta Álvaro Carrillo Alarcón y a su señora esposa.”

“El cortejo fúnebre de los esposos Carrillo salió a las 11 horas de Ponciano Arriaga 17, domicilio social de la Sociedad de Autores y Compositores de Música, rumbo al cementerio. Los cuerpos de los desaparecidos habían sido velados en el auditorio de dicha agrupación donde el señor Álvaro Carrillo fungía como Secretario del Consejo Directivo de la SACM, agrupación que preside la compositora Consuelo Velásquez”.

“La última guardia ante los féretros que guardan los restos del compositor y de la señora Inchaustegui de Carrillo, fue hecha por Consuelito Velásquez, su esposo Mariano Rivera Conde, el señor Carlos Gómez Barrera, Secretario General del Sindicato de Trabajadores de la Producción Cinematográfica de la República Mexicana y otros dirigentes de dichas agrupaciones”.

“Seis motociclistas de la Dirección de Tránsito del Distrito Federal escoltaron hasta el cementerio a las carrozas que conducían los féretros de los esposos”.

“En el panteón, el sacerdote Mario Antonio Martínez rezo varias oraciones ante los ataúdes y bendijo las fosas destinadas a los restos del compositor y su esposa”.

“Ante la tumba la declamadora Dulce Ada Soto de Salinas dijo la poesía Canto a la Costa Chica escrita por Álvaro Carrillo. El Trío Los Montejo cantó la canción El Andariego y Miguel Aceves Mejia entonó la canción Luz de Luna también del compositor desaparecido”.

“Cuando las últimas paleadas de tierra cubrían la fosa donde fueron inhumados los restos del compositor oaxaqueño, hubo lagrimas de la multitud que ocurrió al sepelio”.

“Como se recordará, Álvaro Carrillo y su esposa fallecieron a consecuencia de las lesiones que recibieron en el accidente automovilístico registrado la tarde del jueves último en la carretera México – Cuernavaca. En el accidente resultaron gravemente lesionados sus pequeños hijos Álvaro y Mario de 7 y 5 años de edad, respectivamente. En el accidente murió instantáneamente su chofer Rafael Vilchis Vallejos, cuyos restos también fueron inhumados ayer a las 10 horas en el Panteón Jardín”.

EPILOGO

El epilogo de este libro no lo escribiré yo. Ya Álvaro lo había escrito. A mi me toca tan solo comprenderlo y reproducirlo. Por otra parte, no podría hacerlo mejor que él. En una de sus famosas y más conmovedoras canciones, Álvaro describe, además de su vida bohemia, la forma en que quiere que se comporten familiares, amigos y conocidos. Siempre denotando la sencillez, humildad y modestia que lo caracterizaba. No deseaba una muerte triste, ni mucho menos un dolor aparente. Sólo queria lo que él siempre brindó amor, amistad y sinceridad.

EL ANDARIEGO

Cuando yo haya muerto
No me lloren a gritos
No se vistan de negro
Ni me alumbren con cirios.

Ni sometan a fúnebres honras
Mi frígido cuerpo,
Y tampoco me esculpan en mármol
Epitafios que yo no merezco.

Quiero sólo una lágrima
Que nacida en el pecho
Humedezca los ojos
De un amigo sincero.

Y que brote un suspiro
Más liviano que el cétil
De los labios de alguna
Que se duela en secreto.

Y después, un pedazo de tierra,
Una cruz,
Y por Dios
¡un recuerdo!

Yo que fui del amor, ave de paso
Yo que fui mariposa de mil flores
Hoy siento la nostalgia de tus brazos,
De aquellos tus ojazos, de aquellos tus amores.

Ni cadenas, ni lágrimas me ataron
Mas hoy siento la calma y el sosiego
Perdona mi tardanza, te lo ruego,
Perdona el andariego, que hoy te ofrece el corazón.

Hay ausencias que triunfan y la nuestra triunfó
Amémonos ahora con la paz que en otro tiempo nos faltó
Y cuando yo muera, ni luz, ni llanto, ni luto, ni nada más,
Ahí junto a mi cruz, yo sólo quiero paz.
Sólo tu corazón, si recuerdas mi amor,
Una lágrima llévame por última vez
Y en silencio dirás una plegaria
Y ¡por Dios, olvídame después!.

Que no me vengan a ver
Que mi muerte es sólo mía
No quiero caras de luto
Ni subsuelos de alegría.

No quiero angustias y nervios
Que tienen visos de risa
Quiero una muerte cabal
Quiero una muerte vivida.

 

 

 

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Fin de la primera parte “Álvaro Carrillo, Su Vida”, Primera Edición Electrónica, reproducción bajo la Autorización de su autor.
Derechos Reservados del Autor Lic. Andrés Fernández Gatica
Editora, Fabiola Aragón Palomec, www.cacahuatepec.gob.mx ® 2005 México

Agradecimiento: Agradezco al Lic. Fernández Gatica, el permitirme reeditar esta obra, y publicarla en el sitio de Internet del pueblo donde nació el Gran Compositor Costeño, Álvaro Carrillo, con ello pretendo que quienes saben algo sobre la vida de este autor puedan ampliar su conocimiento y sobre todo que le conozcan aún mas a nivel internacional.

Es aún más importante borrar una huella que no debiera existir sobre todo entre los jóvenes, aquella que dejo la película Sabor a mi, de un Álvaro que no fue como en ella lo mostraron.
Atentamente,
Pedro Francisco Celis Mendoza

 

 

 

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