ÁLVARO CARRILLO
Por: Jaime López Jiménez
Álvaro
Genaro Carrillo Alarcón, nació el 2 de diciembre de 1919, en Cacahuatepec, Costa
Chica de Oaxaca. Fueron sus padres José María Carrillo Jiménez y Teodora
Alarcón. Su infancia la paso al lado de sus padres y su hermano menor Celedonio.
Su verdadera madre fue la señora Candelaria Morales, originaria de Juchitán,
municipio de Azoyú, Guerrero; misma que falleció cuando Álvaro tenía apenas 10
años. Vivió al lado de la señora Teodora, segunda esposa de don José María y en
razón de ello adoptó el apellido Alarcón.
Precisamente y desde muy pequeño, a su mamá le escuchaba recitar con frecuencia
el conocido cuarteto: “Juchitán y Huehuetán/ andan peleando terrenos,/ Juchitán
dice: ¡ganamos...!/ Huehuetán dice: ¡veremos...!” Álvaro posteriormente, le
agregó texto y música, resultando así la pegajosa composición Alingo lingo.
En el año de 1935 con apenas 16 años de edad, Álvaro ingresó al nuevo internado
agrícola, equivalente a la secundaria, que se fundó en San Pedro Amuzgos,
Oaxaca, dentro de los programas que estableció en todo el país el general Lázaro
Cárdenas, entonces Presidente de México.
Estando en el internado, formó un cuarteto integrado por Manuel Torres y
Gildardo Salinas de Llano Grande, Manuel Carmona de Cacahuatepec y él; quienes
se dedicaban a llevar serenatas a guapas muchachas de la región. Entre las
preferidas de Álvaro en ese entonces, eran sus creaciones Celia, Morenita Linda
y La Amuzgueña.
En busca de mejor destino, Álvaro emigró de su tierra natal y se estableció en
Ometepec, Gro. allá por el año de 1938, donde conoció a varios amigos. Se
dirigió rumbo a Ayotzinapa, Gro; se inscribió en la Escuela Normal de esa
población, y estudió dos años. Sus maestros de música fueron el compositor
Antonio I. Delgado (Pro-toño) y su esposa Francisca Astudillo (Pro-panchi),
siendo director de la Institución el Ing. agrónomo Hipólito Cárdenas, quien lo
indujo a estudiar ingeniería en Chapingo. Compartió en Ayotzinapa también, con
el profesor Fidel Gallardo Arellano y el ahora ingeniero Eleazar Jiménez
Jiménez, paisanos de Tacubaya y Cacahuatepec, Oax. respectivamente.
En 1940 llegó a la ciudad de México, donde se conoció con Mateo Aguirre López y
Pedro de la Cruz Salinas, precisamente en el negocio “El Pez de Plata”, en las
calles de Perú. Pedro de la Cruz le pidió a Álvaro que como solista y en la hora
del bohemio, colaborara en su negocio “El Sarape”, en las calles de Venezuela y
el Carmen; así también en “La Metralla”; lugares en los que participó
posteriormente, Indalecio Ramírez.
En ese mismo año -junto con con su paisano Eleazar- ingresó a la Escuela
Nacional de Agricultura en Chapingo, donde previamente cursó la preparatoria
especializada. Concluyó sus estudios como ingeniero agrónomo, dejando a su
escuela una canción de despedida que es como un himno para esa institución:
Adiós a Chapingo.
El bolero Sabrá Dios, lo compuso Álvaro a raíz de la compra de un timbre postal,
en las oficinas centrales de la ciudad de México. Al pagar el timbre, le dijo a
la empleada: gracias señora; ésta molesta le aclara: ¡señorita por favor..!
Álvaro suavemente contestó: Sabrá Dios... Ello dio pauta para que en el tiempo
transcurrido entre tomar el autobús y llegar a su domicilio, ya tenía el tema de
esa bella melodía, que bien interpretada por el trío Los Tres Ases, le ha dado
la vuelta al mundo.
Comentaba su ex maestra de música, Francisca Astudillo Vda. de Delgado, que en
Chilpancingo, cuando se empezó a escuchar en la radio la melodía Sabor a mí, le
decía su esposo Antonio I. Delgado: ya me imagino el sabor que debe tener
Álvaro, si cuando presentaba su examen de solfeo, emitía un olor a pura cerveza,
tequila o mezcal...
En uno de sus tantos viajes a Ometepec, cuenta Mateo Aguirre López, que estando
con Álvaro en el arroyo de Talapa, le reclamó el por qué no había compuesto una
chilena a Ometepec, el compositor respondió que Ometepec ya tenía chilenas
compuestas por Vidal Ramírez, Agustín Ramírez y otros tantos, sin embargo en ese
momento comenzó a darle forma al bonito bolero Tardes de Ometepec, del cual es
fiel intérprete precisamente Mateo. En ese convivió también estuvieron Pancho
Añorve, Chico Noriega, Alfredo Aguirre, Isauro Guillén Vázquez, Salvador Añorve
Herrera y Simón Solano.
En el transcurso del tiempo hizo amistad con el trovador Antonio Pérez Meza y
Pepe Jara; y a petición del cantante Carlos Madrigal, el trío Los Duendes grabó
su canción Amor Mío, misma que obtuvo mucha popularidad, motivo por el cual dejó
la ingeniería por la composición.
Entre sus principales intérpretes tenemos a: Julio Iglesias, Los Lobos, Ana
Belén, Paloma San Basilio, María Conchita Alonso, Pablo Milanés, Dyango, José
Luís Rodríguez, Plácido Domingo, Tania Libertad, Ricky Nelson Susana Harp, José
José, Luís Miguel, Alejandro Fernández, Vicente Fernández, Ana Gabriel,
Guadalupe Pineda, Café Tacuba, Carlos Cuevas, Luis Aguilar, Miguel Aceves Mejía,
Pepe Jara y otros tantos.
En una de las tertulias en Huajintepec, Gro. Álvaro conoció a quien fuera su
esposa, Ana María Incháustegui Guzmán, con quien contrajo matrimonio el 21 de
julio de 1960, hija de un español y de la señora Eloina Guzmán Añorve. De este
matrimonio nacieron sus cuatro hijos: Pedro Álvaro, Mario Alberto, Ena Marisa y
Georgina Lorena. Anteriormente fue casado con Ma. Concepción Escudero; y no
tuvieron hijos.
Su última actuación en público con el estilo personal que lo caracterizó, fue en
el Cardini Internacional de Ciudad Juárez, Chihuahua.
Falleció en forma trágica la tarde del 3 de abril de 1969. Regresaba de la
ceremonia de toma de posesión del Gobernador de Guerrero Profr. Caritino
Maldonado Pérez. Álvaro venía junto al chofer y su esposa y dos de sus hijos,
Alvarito y Mario, en el asiento de atrás.
A las siete de la noche aproximadamente, y antes de llegar a la ciudad de
México, a la altura de la caseta de cobro, un vehículo que se desplazaba en
sentido contrario a la autopista conducido por una dama, salió de su carril,
cruzó el camellón y se impacto al vehículo donde viajaba la familia Carrillo
Incháustegui. El chofer falleció instantáneamente, Álvaro y su esposa un poco
después; salvándose milagrosamente los pequeños.
Fueron velados los cuerpos en el Teatro de los Compositores. La inhumación se
llevó a cabo en el Lote de Compositores del Panteón Jardín, al sur de la ciudad
de México, con su esposa Ana María.
Su legado artístico comprende más de trescientas canciones, algunas transmitidas
en forma oral, otras impresas en papel pautado y tantas más, en los medios
electrónicos. La Costa Chica de Guerrero y Oaxaca, vive en perenne duelo.
CHILENA
CACAHUATEPEC (LETRA Y MÚSICA)